Madona de Sebastian del Piombo

Este mes os traigo un pequeño anillo, con una luminosa amatista en el centro y dos pequeñísimos granates a los lados. Es una especie de sello muy típica del renacimiento italiano.

El anillo está inspirado en un cuadro sobre el que se ha discutido mucho su autoría a lo largo de los siglos, atribuido a Rafael durante bastantes años finalmente casi todos los expertos coincidieron que se trataba de una obra del famoso pintor veneciano Sebastiano del Piombo.

La obra, un retrato de una mujer sentada, es un pequeño lienzo de 68×55 cms. realizado con pintura al aceite por el famoso discípulo de Giovanni Bellini, fechado en  1512 y que  en la actualidad se encuentra en la galería de los Uffizi de Florencia.

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En un inventario realizado en 1589 la obra se catalogaba como de Rafael, pensándose que en él había inmortalizado a su famosa amante. Pero estudios más recientes de Morelli, Berenson, Venturi y Lucco atribuyen la obra a Sebastian del Piombo, aunque aún podemos encontrar la obra en algunos libros catalogada como “La Fornarina” de Rafael.

Sin duda, la obra tiene una grandísima influencia de Rafael: la iluminación, la pose de la modelo y la atención que el autor presta a la ropa y la piel recuerdan la obra del gran maestro italiano.

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La mujer emerge de un fondo oscuro que nos recuerda al sfumato de  Leonardo. Ignoramos quién es la modelo, la cual se haya representada de medio cuerpo. Su cabeza, ligeramente inclinada hacia atrás con elegancia, deja entrar una preciosa luz muy cálida. Sus ojos se giran hacía nosotros

Como detalle que podría llamar nuestra atención, en la cabeza luce una sencilla corona que pudiera parecer de hojas de laurel, signo que suele atribuirse a los poetas.

Lleva una gran blusa blanca con pliegues en el escote y bordeado con una sencilla cinta de color verde oscuro con bordados de oro. Sobre la blusa, un vestido de tirantes que parece llevar un semi ajustado corpiño. El vestido queda en parte cubierto por una piel que podría pertenecer a algún animal salvaje de la zona.

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Pocas y discretas joyas, que nos indican que podría pertenecer a la clase media. El dedo meñique adornado con el anteriormente citado anillo, unos sencillos aros con perlas en las orejas, con dos perlas colgando y una discretísima cadenita de oro al cuello.

Una obra austera y elegante que nos ha servido de inspiración este mes.

Imágenes @Maria López-Linares 

 

La Gravida- Raffaello

 

La mujer encinta o simplemente “La gesta” es un óleo sobre madera retrato del artista italiano del Alto Renacimiento Raphael. Parece que en su mano llevara un pequeño pañuelo y porta varios anillos de una sencillez y elegancia increíble. Esas son las dos piezas que hoy os traigo hasta el blog. Una en lapislázuli y la otra en cuarzo amarronado.

El retrato representa a una mujer que está embarazada sentada con la mano izquierda apoyada en su estómago. Las pinturas de las mujeres embarazadas eran inusuales en la época del Renacimiento.

El retrato representa una mujer de tres cuartos contra un fondo oscuro, sentada, con una mano sobre su vientre redondo.

 

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Con un vestido de pronunciado escote en rojo y con las mangas desmontables, algo muy frecuente en la época. Los ropajes aunque de apariencia sencilla le dan un aire grandioso a la figura.

No es seguro que la dama representada estuviera realmente embarazada. Puede ser que la forma redonda del vestido se deba a la opulencia del cuerpo y a la posición sentada. La mano, con la presencia de muchos anillos probablemente quiere poner de relieve la situación social en lugar de aludir a una maternidad futura.

También hay controversia con la identidad de la modelo, podría ser un miembro de la familia Bufalini de Città di Castello, o Emilia Pia da Montefeltro, debido a las similitudes con el Retrato de Emilia Pia da Montefeltro, ahora en el Museo de Arte de Baltimore en los Estados Unidos.

El trabajo fue mencionado por primera vez en un inventario de principios del siglo XVIII de Palazzo Pitti. En el inventario de 1815 se atribuye a Innocenzo da Imola, mientras que en el de 1829 aparece de nuevo como por un pintor desconocido. Se atribuyó primero a Rafael en 1839 ahora es considerado casi unánimemente por el pintor de Umbría, con alguna excepción.

El retrato fue pintado entre 1505 y 1506, durante la estancia de Rafael en Florencia, Italia y se encuentra actualmente en el Palazzo Pitti en Florencia.

Imágenes @María López-Linares

Diccionario Vintage: Con la “Z” Zafiro

Podemos buscar el origen de la palabra zafiro en el latín Sapphirús, el griego Sappeiros  o el  hebreo Sapir, todas ellas utilizadas para designar a las gemas de color azul.

El zafiro era conocido y muy usado desde la antigüedad, sobre todo se asocia a la cultura persa. Piedra preciosa de la familia del corindón. El zafiro es una variedad del corindón transparente por su tonalidad azul.

La gran diferencia entre el zafiro y el rubí es que el zafiro, al encontrarse en las zonas  superiores de la capa terrestre donde abunda el oxido de hierro y el titanio  adquiere ese color azul que le distingue de su hermano el rubí.

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Existe una gran variedad de gamas de colores de zafiros a los cuales se les denomina  “zafiros de fantasía” :   blanco, verde, amarillo, rosa, marón , transparente….

Los zafiros más cotizados son:

  • El de Cachemira con un color azul intenso aterciopelado.
  • El zafiro de Myanmar que posee un precioso color azul índigo
  • El zafiro de Sri-Lanka muy demandados por su color azul arándano intenso.

Zafiros famosos

  • La estrella de la India

Es el zafiro más grande, descubierto hace 300 años en Sri Lanka. Tiene 536 quilates. Y está expuesto en el Museo Americano de Historia Natural.

  • El Zafiro Logan

Es el zafiro facetado más grande conocido. Tiene 423 quilates y está expuesto en el Museo Smithsoniano de Historia Natural. Washington Dc.

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  • Zafiro Stuart

Es un zafiro de 104 quilates. Colocado en la corona real británica  debajo del rubí “Príncipe negro”  para la coronación de la reina Victoria en 1908. Más tarde, para la coronación de Jorge V el zafiro  fue desplazado a la parte posterior de la corona poniendo en su antiguo lugar a la  segunda “Estrella de África”.

  • Zafiro Ruspoli

Es un zafiro en forma de diamante de 135 quilates que perteneció a Luis XIV. Actualmente está expuesto en el  Museo de Historia Natural de Francia.

  • Zafiro Millenium

Es un zafiro de 61.500 quilates tallado por el italiano Alessio Boschi.  En la piedra están talladas las caras de algunos personajes de la humanidad como Beethoven o Shakespeare Este zafiro en bruto fue descubierto en Madagascar en 1995.

IMÁGENES:

Losmasraros.com

Millenniumsapphire.com

María López-Linares

 

Diccionario Vintage: Con la “S” de “Sortija

La sortija o anillo es un aro más o menos grueso que se utiliza  como complemento para adornar los dedos de las manos, su nombre deriva del latín anĕllus.

Se ha usado con muy diferentes propósitos a lo largo de la historia. Tenemos constancia de su uso desde la época de los egipcios, persas, griegos y romanos. Realizados en la antigüedad tanto en plata como en oro, bronce o hierro, en la actualidad lo más frecuente es que se realicen en oro o en plata. Aunque también podemos encontrar alguna pieza muy especial realizada en marfil, cristal o piedras preciosas.

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Podríamos distinguir diversos tipos de anillos entre los más frecuentes:

Alianza: sortija o anillo nupcial. Su nombre deriva de aliar o unir, anillo que sella una unión.

Compromiso: sortija o anillo que suele recibir como regalo la mujer el día que es pedida en matrimonio. Suele llevarse en el dedo anular de la mano izquierda.

Lanzadera: sortija o anillo con una forma cuadrada o rectangular que suele ser más estrecho que largo.

Sello: sortija o anillo con una piedra dura o de metal grabado con el sello de una familia.

Solitario: sortija o anillo en el que solamente hay una piedra, generalmente un brillante.

Tresillo: sortija o anillo con tres piedras, normalmente del mismo color y casi del mismo tamaño. Los más frecuentes están realizados con tres diamantes.

Tú y yo: sortija o anillo montado con dos piedras iguales o muy diferentes montadas de forma asimétrica.

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Imágenes: María Vintage Photography

Las joyas de Gina Lollobrigida

El próximo 14 de mayo se celebra en la casa Sotheby´s de Ginebra una grandiosa subasta de joyas. Entre ellas se encuentran 22 importantes piezas de la actriz Gina Lollobrigida. La artista vende parte de su magnífica colección de joyas para recaudar fondos con fines benéficos, concretamente para la investigación sobre células madre.

Todas las piezas que subasta la actriz fueron diseñadas y realizadas por la casa Bulgari en los años 50 y 60, siendo lucidas por la actriz en numerosas ocasiones.

Esta subasta me recuerda a la que en diciembre de 2011 se realizó en la casa Christie`s, en la que se subastaron las joyas de la mítica Elisabeth Taylor. Entre ellas la famosa perla Peregrina, sobre la que he hablado hace unos días en la revista “Pasarela de Asfalto”.

La actriz fue descubierta mientras era estudiante en la Academia de Arte de Roma, al decidir participar  en el concurso de Miss Italia en 1947, por el famoso director de cine italiano Vittorio de Sica. En pocos años viajaba a Estados Unidos, y en 1953 debutaba en la película de John Houston “La burla del diablo”. En 1961 recibe un Globo de Oro por su papel protagonista en “Cuando llegue septiembre”, una divertida comedia junto a Rock Hudson.

En 1970 la actriz se coloca detrás de las cámaras, convirtiéndose en fotógrafa y llegando a publicar 10 libros de fotografía. Os dejo el link a su página web, donde pueden verse algunas de las imágenes que ha ido tomando a lo largo de su carrera como periodista y fotógrafa.

Esta es la lista de algunas de las joyas que se subastan:

  • Anillo de diamantes de Bulgari de 1962, 19.03 quilates (precio estimado 600.000 – 1.000.000 dólares)
  • Anillo de esmeraldas y diamantes de 16,62 quilates de 1964 (entre 120.000 – 180.000 dólares).
  • Conjunto de collar/pulsera de diamantes, Bulgari, 1954 una de las piezas favoritas de Miss Lollobrigida y que lució en la entrega del premio de Globo de Oro a la mejor actriz en 1961 (estimado en 300.000 – 500.000 dólares).
  • Pendientes de esmeraldas y diamantes, Bulgari, 1964. De cada pendiente cuelga un pendiente desmontable engarzado en el centro con una esmeralda en forma de pera (estimado 150.000 – 250.000 dólares).
  • Pendientes de perlas naturales y diamantes, Bulgari, 1964, que la actriz lució en  el estreno de “La mujer indomable” en Londres en 1967 (estimado 600.000 – 1.000.000 dólares).
en el Waldorf Astoria de Nueva York en 1963.

Comentando la venta Gina Lollobrigida dijo: “He tenido la suficiente suerte como para desempeñar muchos roles en mi vida: como actriz, madre, periodista gráfica, embajadora de las FAO y artista. Empecé a coleccionar joyas de Bulgari en los 50 y 60, atraída por la maravillosa artesanía y distintivo estilo de estas piezas. Me han acompañado en muchos viajes, tanto profesionales como personales, me rememoran aquellos tiempos y la extraordinaria gente que conocí en el camino”.

Ahora, parte de esta extraordinaria colección sale a subasta, pero antes podrán verse en Londres, New York y Roma, para volver a Ginebra donde serán subastadas. Lo que más me alegra de todo es que se van a subastar para una causa benéfica.

LINKS DE REFERENCIA:

“Jewerly News Net Work”

“Papuatatto”

“The Jewellery Editor”

“Gina Lollobrigida”

“Tumblr”

Aquellas pequeñas cosas…

Aquellas pequeñas cosas… Pequeños detalles que son capaces de alegrarme un día y de recargar mi saldo de ilusiones.

Historias que llegan a mis manos de manera casual. Historias desconocidas hasta ese momento, pero que me hacen pensar, recordar momentos y me llenan de ternura. Historias de las que no podré olvidarme en la vida.

Compré este traje de novia en una subasta en Inglaterra. Llevaba años buscando un traje de novia de los 20s, y al verlo colgado en la percha me quedé fascinada con él. Pujé de inmediato y conseguí comprarlo. La espera hasta que lo vi en mis manos se me hizo eterna… Me llegó hasta Madrid en una sencilla caja de cartón antigua. Pero la gran sorpresa llegó cuando, al abrir la caja, me encontré con una fotografía de una pareja de novios de los años 20’s. No me cabe la menor duda de que se trata de la novia, luciendo el vestido que acababa yo de recibir. Una fotografía de estudio seguramente realizada después de la boda, como era costumbre en la época.

¿Por qué alguien se desprendería de una joya de vestido así?

¿Por qué enviar la fotografía de boda al comprador del vestido?

Miro sus caras en esta foto e imagino en su sonrisa la ilusión que ambos sentían en ese momento. Ilusión que comparto hoy al disponer de ese mismo vestido, tantos años después, y poder conocer a quién lo disfrutó antes que yo.

Una cosa sí tengo clara, y es que no pienso desprenderme de ambos trofeos jamás.

Ahora mismo luce en mi escaparate y muestro orgullosa a todo el que se interesa por el traje, el velo, la fotografía y, por qué no, su caja antigua.

¿Te gustaría a ti también poder disfrutar de este legado de la historia?

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Imágenes: María Vintage

Coro, el maestro de los “Duettes”

Coro & Corocraft  nació de la mano de Emanuel Cohn y Carl Rosenberger, estableciéndose en Broadway , New York ,como Boutique en 1901, con el nombre de Coro & Rosenberger.

Al poco tiempo, y gracias al éxito obtenido por su línea exclusiva de bisutería, tuvieron tal notoriedad que decidieron abrir su propia fábrica. En ella, comenzó la expansión de su marca y, en su época de mayor esplendor, llegaron a emplear a 3.500 personas.

Con la llegada de Adolf Katz como director de diseño en 1924, comenzó la época dorada de Coro. Su estilo caprichoso y su excepcional talento fueron decisivos a la hora de lanzar la marca a nivel internacional. Durante los más de cuarenta años que permaneció ocupando este cargo en la empresa, Kart fue un icono de diseño e innovación.

Broche doble clip de Coro, años 30s

La línea de alta gama, Vendôme, creada por él en 1944 fue su marca más exclusiva  y se distribuyó en tiendas de  lujo de todas las grandes capitales mundiales. Su éxito fue tan rotundo que se convirtió en marca subsidiaria en 1953, y sus piezas fueron lucidas por la mayoría de las grandes estrellas de Hollywood de la época. Las piezas de esta primera época de Vendôme son altamente demandadas por los coleccionistas.

En cuanto a diseño e innovación, Adolf Katz fue un genio. De su mano salieron delicados broches de flores con movimiento, una gran innovación para la época, así como sus famosos esmaltes y sus legendarios “duettes” ─parejas de broches que se pueden lucir  juntos o desmontarse para lucirlos separados─. A causa de este tipo de broches y debido al modelo de cierre utilizado, Coro tuvo un pleito legal con Trifari. Karl había registrado la patente de su cierre en 1931, pero la similitud con los clipsmate de Trifari hizo que esta compañía emprendiera una campaña legal  contra Coro, intentando establecer para el diseño de joyería un copyright de trabajo de arte. Trifari ganó el caso en 1954.

Entre 1930 y 1950 causaron furor  los llamados “Jelly Bellies”. Se trataba de unos broches de animalitos con la barriguita realizada con una piedra de color, un cristal en forma de cabujón, o un nuevo material plástico llamado Lucite (descubierto por  Dupont en 1937 y que supuso una gran revolución en el mundo de la joyería, ya que sustituía fácilmente a piedras como la calcedonia o la piedra luna).

Otro de los diseñadores que más contribuyó a la fama de Coro fue Gene Verecchio, que entró a trabajar en 1930 y permaneció durante treinta y tres años en la compañía. Cabe destacar sus personalísimos “duettes” de camelias y búhos. Estas piezas de entre  los años 30 y 40 son las más cotizadas por los coleccionistas.

Broche en forma de pez, años 40s

Tras la muerte de los dos fundadores, heredó la compañía el hijo de Rosenberger, Gerald, que  a su vez,  falleció en 1967. Sus descendientes vendieron a Richton International Corp. el 51% de la compañía. En 1979 la compañía cayó en la quiebra y sólo se mantuvo la producción en Canadá hasta 1992, año en que se cerró definitivamente esta última factoría.

El nombre de Coro & Craft significó durante todos estos años un hito de calidad y diseño, reflejando las últimas tendencias de moda durante casi seis décadas.

¿No creéis que puede resultaros excitante lucir una pieza de Coro?

A mí me resultan  increíbles, combinadas con un sastre en negro rotundo o con un vestido azul noche, para una ocasión especial.

Os aseguro que merece la pena pasar por la tienda aunque sólo sea para coger en vuestras manos una de estas deliciosas piezas de nuestra colección. Cuando tienes uno de estos Duettes en las manos, os lo aseguro, te das cuenta de por qué las mujeres de los años 40 se volvían locas por sus piezas. Son de una belleza magistral.

¡ Os esperamos !

Elizabeth Taylor y Avon, una colaboración casi desconocida en España

Hace unas semanas fallecía la mítica estrella de Hollywood Elizabeth Taylor. La vida de la estrella es más que conocida por todos: sus películas, sus Oscars, sus escándalos y sus ocho matrimonios han ocupado miles de hojas de la prensa del corazón en todo el mundo.

Su pasión por las joyas es lo que a mí  más me llama la atención de su vida. Ha sido propietaria de una de las colecciones de joyas más impresionante de todos los tiempos, y de algunas de las piezas más emblemáticas de la historia de la joyería mundial.

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Probablemente, de toda su colección, la joya sobre la que más se haya escrito sea “La Peregrina”. Esa preciosa perla fue encontrada en el S.XVI en el Golfo de Panamá por un esclavo negro, al que concedieron la libertad como premio por tan increíble hallazgo. La perla fue entregada a Felipe II por Don Pedro Témez, administrador de la colonia española. El rey regaló la perla a su prometida, la Reina Maria I de Inglaterra, que lució la magnífica perla en numerosísimas ocasiones. La Peregrina no regresó a España hasta la muerte de Maria Tudor.

Posteriormente la joya fue lucida  tanto en grandes acontecimientos políticos como en numerosos retratos, por todas las reinas españolas durante los SXVII y XVIII. Podemos disfrutar de su belleza en los famosos retratos realizados por Velázquez de Isabel de Borbón y Mariana de Austria, ambas esposas de Felipe IV.

La Peregrina permaneció como parte del Tesoro Real Español hasta el S.XIX. Fue entonces cuando José Bonaparte, tras finalizar su reinado en España, se llevó la perla a Francia.

La perla permaneció en Francia hasta que el Emperador Napoleón III viajó con ella a Inglaterra en su exilio, donde consiguió vendérsela al Duque de Abercon. Años más tarde, el Rey Alfonso XIII intentó sin éxito hacerse con ella. La Peregrina permaneció en poder de la familia Abercon hasta que en 1969 fue subastada en Londres por la casa Sotheby’s, donde Richard Burton la adquirió por 37.000$ para entregársela como presente a Elizabeth por el día de San Valentín.

Pero por lo que realmente es desconocida en España la actriz, es por su faceta como diseñadora de joyas. La actriz diseñó en los años 90s varias colecciones para la casa Avon.

La casa Avon fue fundada por un joven vendedor de libros puerta a puerta en 1886, llamado McConnell. Comenzó vendiendo libros y regalando muestras de perfumes a sus clientes, pero enseguida se dio cuenta de que tenían más éxito los perfumes que los libros, decidiendo cambiar su negocio y comenzar a vender perfumes. La casa Avon siempre mantuvo la estrategia de venta directa con representantes por todo el mundo.

En 1920 la compañía saca unos polvos de talco y así, poco a poco, comienza su expansión en el mundo de la venta directa de productos cosméticos. Estoy segura de que todas las españolas, excepto las más jóvenes, recordaremos el famoso eslogan de: “Avon llama a su puerta”.

La casa Avon quiso ir aun más lejos, y en 1970 saca a la luz su primera colección de bisutería. Consistía en tres piezas: un broche, una sortija y un collar. Avon nunca fabricó directamente, tenía varias fábricas subcontratadas. Sus productos siempre seguían unos estrictos controles de calidad y esto, unido a las colaboraciones que realizo con los más afamados diseñadores de la época, hicieron de esta firma el mayor distribuidor de bisutera del mundo.

Fue en la década de los 90 cuando Elizabeth Taylor entra a formar parte del equipo de Avon. Entre los años 1993-1997 diseñó varias colecciones, pero fueron las basadas en la película “Cleopatra”, “La senda de los elefantes” y “La mujer indomable” las que tuvieron más éxito.

Elizabeth tenía fama de meticulosa y exigente, y sabemos que supervisaba todos los detalles del diseño y fabricación de las piezas que llevaban su nombre. Todas las piezas de Avon diseñadas por la artista llevan una “E”.

En el año 2005 Elizabeth funda su propia compañía de bisutería: “The House of Taylor”, abriendo tienda en Beverly Hills y llegando a cotizar en el mercado Nasdaq.

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Todas las piezas de Avon diseñadas por Elizabeth ahora mismo son consideradas piezas de colección, y después la muerte de la actriz su valor se ha duplicado en las subastas americanas especializadas en este tipo de bisutería.

¿Conocíais esta faceta de Liz como diseñadora de bisutería para la casa Avon?

Podéis disfrutar de toda su colección de joyas en un precioso libro, con fotografías de John Bigelow: “My Love Affair with Jewelry”.

El camafeo de Mrs. del Alisal

Siempre me llamaron la atención esas caritas asomando su relieve sobre una concha de carey marrón clarito. Pero no fue hasta que me casé y mi suegra me regaló un increíble juego de pendientes y broche, perteneciente a su familia desde 1860, cuando pude realmente apreciar en mi mano la belleza de estas piezas. Este juego había pasado por más de cinco generaciones de mujeres, y ahora llegaba a mis manos ante mi sorpresa y emoción.

¡Me resultaba tan curioso que las caritas de los pendientes se miraran la una a la otra! Me preguntaba cuál sería su origen o cómo era posible que una técnica tan antigua siguiera llamando la atención de tantas mujeres a lo largo de la historia. (A mí personalmente me entusiasman).

¿Os habéis preguntado en alguna ocasión dónde aparecieron los camafeos por  primera vez o cómo están realizados? Estas son algunas de las preguntas que yo me hice cuando tuve esos pendientes en mi mano.

Un camafeo, según el diccionario, es, sencillamente, “un relieve obtenido de una piedra preciosa”. Pero para mí es mucho más que eso. Es increíble pensar que el procedimiento con que se fabrican ya era utilizado por los antiguos griegos que, a su vez, lo habían tomado de los persas durante las incursiones realizadas por sus ejércitos comandados por Alejandro Magno.

La técnica, posteriormente, llegó hasta los romanos, los cuales la utilizaron para decoración y joyería. Claro que, encontrar una pieza de esta época es muy raro, pues sólo aparecen en subastas muy especializadas. Sabemos que  por entonces, era frecuente que los nobles llevaran anillos con camafeos, realizados en esmeraldas y rubíes de un tamaño no muy grande. Y también tenemos constancia de que los emperadores romanos los usaban frecuentemente como insignias en su ropaje. ¿Os imagináis a Octavio Augusto, con su toga imperial, luciendo un camafeo de ágata…?¡Increíble!, ¿verdad?

A finales del S. II d. C., esta moda desapareció y pasaron muchos años hasta que esta técnica volvió a relucir en el Renacimiento italiano de la mano de los grandes coleccionistas de la época, como Lorenzo De Medici. Su influencia llegó hasta la corte francesa, donde Francisco I lució en numerosas ocasiones piezas de este tipo. Y por supuesto, a Inglaterra, donde Enrique VIII, en su pasión por este tipo de joyas, creó su propio taller para su realización. Durante este período fue frecuente que se buscaran piezas antiguas de época romana y se trasformaran para convertirlas en joyas más a la moda del momento. Al estar las piezas romanas montadas sobre bases de oro muy sencillas, se solían desmontar para volver a utilizarlas en broches más grandes, montados sobre bases de oro con piedras preciosas y, con ellas, decorar capas de terciopelo, sombreros, o lucir en el escote de alguna gran dama de la corte.

A raíz del descubrimiento de América, entraron en Europa gran cantidad de materiales más exóticos para la realización de dichas piezas, como colmillos, jade, ámbar o caparazones gigantes. Pero el descubrimiento más importante para esta industria, fue el de la concha Cassis tuberosa. Estas  conchas eran muy adecuadas para este trabajo, ya que se componían de capas de distintas tonalidades de color, lo que permitía dar a los relieves una profundidad y trasparencia desconocidas hasta el momento. La técnica se desarrolló en Italia, concretamente en Sicilia, pero de ahí pasó rápidamente a la zona de Nápoles, extendiéndose pronto al resto del país. En pocos años, muchos artistas italianos comenzaron a trabajar en Francia e Inglaterra, difundiéndose rápidamente esta práctica por toda Europa, durante los siglos XVI y XVII.

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En la época napoleónica, los camafeos, principalmente, se decoraban con  elementos neoclásicos, siendo muy frecuente que mostraran temas mitológicos, o representaran a filósofos, a emperadores, o a nobles y personajes del clero de la época romana. Los marcos de alrededor, normalmente de oro, eran de una finura de ejecución y detalle excepcionales, conocidos como roman seal setting. Estos camafeos eran frecuentemente montados como pulseras, con 3 ó 4 colgantitos, y eran conocidos como esclavas.

La fama de los camafeos se extendió hasta las clases sociales más populares, gracias a que la “concha” era un material mucho más barato que los utilizados hasta ese momento, lo que popularizó su uso y producción, limitando el privilegio de llevar los camafeos de piedras preciosas a la alta sociedad.

De esta época es una de las tiaras para mí más bellas de la realeza europea: “La tiara de Josefina Bonaparte”, la cual, hace muy poco, hemos podido ver lucir a la princesa Victoria de Suecia el día de su boda. Una pieza espectacular, con pendientes a juego, y que ella lució con una sencillez y elegancia asombrosas.

Y así llegamos hasta el S. XIX, época a la que pertenece el juego que me regalaron a mí. De esta época es de la que más constancia y herencia nos han quedado, ya que proliferaron numerosos talleres, tanto en Italia, como en Francia e Inglaterra, para la realización de camafeos en “concha”. Aunque también se utilizaron materiales como el ónix, lapislázuli, coral, ágata o marfil. Estos en menor medida ya que eran más caros.

Durante el primer victoriano y la época romántica, se hicieron muy famosos los camafeos de Minerva, Medusa y Bacchante.

Entre 1860 y 1880, los artesanos italianos montaron bold hardstone (camafeos al oro amarillo con marcos decorados ), en los que los motivos volvieron a ser extremadamente clásicos, rayando en lo erótico.

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Durante el S. XX, proliferaron los camafeos de pasta y cristal. También fue muy corriente en esta época la realización de camafeos en oro bajo, de 9 kilates, o en plata con marquesitas.

Nosotras, en la tienda, nos hemos centrado en las reproducciones de plata dorada. Así os resultará más sencillo encontrar unos pendientes o un anillo inspirados en los montajes romanos. O quizás un broche de plata dorada a juego con sus pendientes, en el más puro estilo Renacimiento.

Me encantan los collares de encaje con camafeos y perlas de estilo Victoriano. Siendo ésta otra de las líneas en las que nos hemos especializado.

En las fotos que ilustran este artículo, podéis apreciar con más detalle algunas de las piezas que tenemos en este momento en la tienda.

Yo tengo la suerte de poder lucir, en momentos especiales, esos pendientes con broche que me regalara mi querida suegra, y que también podéis ver en una de las fotos que os adjunto.

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¿Y qué opináis vosotras? ¿Os gustan los camafeos?

¿Os imagináis como Ana Bolena, luciendo unos pendientes en ese estilo?

¿O tal vez os inclináis más por el terciopelo y los encajes de la época de la Reina Victoria de Inglaterra?

El Look Garçon (1920-1930)

La década de los años 20 supuso el principio de nuestra emancipación. El hecho de que en esta década, después de una gran lucha, consiguiéramos votar libremente por primera vez, hizo que nos liberáramos de numerosas ataduras a las que habíamos estado sometidas desde siempre.

La libertad de voto vino unida a una libertad en muchos otros terrenos. Conseguimos abandonar los encorsetados vestidos, los enrevesados peinados, las tupidas medias negras y las faldas por los tobillos del S. XIX, y dar rienda suelta a una nueva mujer. Pasamos de ser sumisas amas de casa a protagonistas indiscutibles de importantes acontecimientos sociales. Comenzamos a llenar las universidades y nos convertimos en reinas de la noche. Las grandes fiestas, los conciertos de jazz, los teatros y los casinos fueron los lugares donde dimos rienda suelta a este nuevo estilo de vida.

Los grandes diseñadores de la época pronto entendieron los cambios que demandábamos, y adecuaron sus diseños a nuestro nuevo gusto: mangas cortas, grandes escotes, faldas por la rodilla, vestidos sueltos… Un estilo mucho más libre, deportivo y desenfadado de lo que nunca habríamos soñado llevar.

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Todos estos cambios dieron lugar a un look totalmente nuevo: “El Look Garçon”.

Este look, mucho más masculino de lo jamás imaginado, necesitó servirse de largos pendientes, medias de seda, infinitos collares de perlas y sofisticados complementos, para dar un toque más femenino a un look que quizás resultaba demasiado masculino para la época.

¿Y cuáles eran los imprescindibles del look garçon?: el pelo corto, la seda natural, el leopardo, los sofisticados turbantes, los flecos, las plumas, las largas boquillas, las pitilleras, los labios rojo carmín y, por supuesto, las ostentosas piezas de bisutería. Estos serian los signos que diferenciarían a la auténtica “mujer garçon” de sus antecesoras.

Fumar, conducir rápidos coches, practicar deportes como el golf o el tenis, bailar un charlestón o un tango, eran actividades que nunca antes habíamos soñado realizar, y que a partir de ese momento se convirtieron en algo imprescindible, en cualquier mujer que se preciara de estar a la última.

La exposición de Artes Decorativas de 1925 en París, y las revistas de moda como el Vogue (New York , 1892) y Gazette du Bon Ton (París 1912), fueron el auténtico trampolín para que el estilo garçon saltara a los salones de toda Europa y Estados Unidos rápidamente.

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Pero la gran revolucionaria en el mundo de la moda y la bisutería fue Coco Chanel. Chanel fue una visionaria, un genio de la alta costura y del diseño. Ella fue la auténtica mujer garçon.

Fue gracias a Chanel y a diseñadores como Trifari, Napier, Marcel Borcher y Eisenberg (de todos ellos iré hablando en posteriores entradas), que las grandes piezas de bisutería pudieron llegar a todas las mujeres del mundo. Mujeres que demandaban piezas con estilo y glamour, pero a un precio más accesible que las piezas de los grandes joyeros de la época. Chanel nunca consideró la bisutería la hermana menor de la joyería. Muy al contrario, siempre pensó en ella como una auténtica joya.

El estilo garçon se apagó con el crash de la Bolsa de New York en 1929 y la segunda guerra mundial en Europa. La industria del lujo desapareció, y  los grandes diseñadores de joyería y bisutería tuvieron que abaratar sus costes, recurriendo a materiales como la baquelita, el plástico, o la plata. De esta forma consiguieron seguir creando piezas de gran calidad  y diseño, pero a unos costes mucho menores.

Y tú, ¿te sientes identificada con el look garçon?

¿Qué opinas de los infinitos collares de perlas y las grandes piezas de bisutería?

Ilustración por gentileza de Pippisstrella