Nos vamos de vacaciones!!

Nos estamos preparamos para las vacaciones, vamos a intentar desconectar unas semanas…

Nos llevamos: un par de buenos libros, un reloj con las manillas paradas y la cámara de fotos.

Este año nos hemos propuesto desconectar del todo y dejar pasar el tiempo.

Nuestra tienda online permanece abierta, eso si este año para no estar tan esclavizada enviaré los pedidos juntos un día a la semana, saldrán los martesPor lo que si hacéis un pedido ya sabéis que hasta el primer martes después de realizarlo no lo voy a llevar a correos.

Os dejo mi mail de contacto: info@lopezlinares.com  y mi Whatsapp ( 660116577 ) por si necesitáis algo urgente.Estaré disponible todo el verano, aunque igual tardo unas horas en contestar.

Aquí os dejo el link a la web: 

www.lopezlinaresvintagejewelry.com

Os deseo a todos un feliz descanso y nos vemos a la vuelta!!

 

Marylin vista por Avedon

Me gusta este retrato de Marilyn Monroe, tomado por Richard Avedon, porque nos muestra un lado muy diferente de ella.

Por lo general, los fotógrafos toman fotografías de personas que hacen una pose que les indican que hagan, o la típica pose que el propio modelo decide. Sin embargo, en este caso Avedon hace todo lo contrario: nos muestra una Marylin autentica.

Este enorme retratista nos muestra la verdadera personalidad de sus modelos. Es el caso de Marylin, ella siempre suele aparecer alegre y divertida. Avedon a conseguido sacarla de ese estereotipo de mujer simplona para mostrarnos una mujer real. Quizás un poco ausente o inmersa en algún pensamiento profundo

Esta imagen es un misterio, y me hace preguntarme en qué estaba pensando la Monroe.

Un retrato magnifico que no me canso de mirar…

El arte en la mesa

Desde el pasado 17 de febrero y hasta el próximo 10 de junio, el museo Hillwood presenta una muestra muy curiosa y que ha llamado tremendamente mi atención.

Se trata de una exposición en la que los creadores de tendencias contemporáneos Timothy Corrigan, Barry Dixon, Charlotte Moss, Alex Papachristidis, P. Gaye Tapp, Hutton Wilkinson y Josh Hildreth han trabajado para realizar una selección de mesas inspiradas en el estilo excepcional de Marjorie.

Estoy segura de que ahora que estoy tan metida en el mundo de la fotografía de bodegón, sería de una increíble inspiración para mí el poder visitarla.

Ya sabéis que este museo es la antigua vivienda de la famosísima Marjorie Merriweather, que se convirtió a mediados del S.XX en lugar de reunión de las más importantes personalidades de la época: diplomáticos, políticos, aristócratas, artistas. Todo lo más florido de la alta sociedad americana se dejaba ver en sus salones.

El gusto de Marjorie por los objetos antiguos y de colección, junto con su personalidad tan refinada, hicieron de las noches en Hillwood un lugar cargado de magia al que todo el mundo soñaba con acudir.

Esta selección de diseñadores de interiores, ha creado diferentes estilos de mesas inspiradas en el excepcional estilo de Marjorie

Tienen la enorme ventaja de poder trabajar con todos los objetos de la colección de Hillwood, y se inspiraran, como hizo ella, en los modelos franceses y rusos de los siglos XVIII y XIX.

Estoy segura de que esta inspiración, junto con su propia estética más moderna, va a crear mesas tan artísticas y fastuosas que no dejarán indiferente a nadie.

Una muestra para entretenerse y explorar el concepto de mesas artísticas, pasadas y presentes.

A mí, desde luego, me encantará verla.Y a vosotras, ¿os llaman la atención este tipo de mesas tan sofisticadas y bien decoradas?

Os dejo el link a la web por si tenéis la suerte  de poder visitarla.

https://www.hillwoodmuseum.org/exhibitions/artistic-table

 

 

 

Novias con tiara

Mil gracias Miriam por acordarte de nosotras y mandarnos las fotos del día de tu boda con nuestra tiara y gracias también por dejarnos publicarlas¡
No sabes la ilusión que nos hace recibir imágenes de este día tan importante para vosotras.
¡Estabas guapísima!
Fotografías: MyoPhoto

Sorolla y la Moda

El próximo 13 de febrero se inauguraba en Madrid una exposición dedicada a la presencia de la moda en la obra de Joaquín Sorolla.

La muestra reúne más de setenta pinturas procedentes de museos y colecciones privadas algunas de ellas nunca expuestas públicamente, junto a un destacado conjunto de vestidos y complementos de época.

La revista Smoda en su número de febrero nos deja un maravilloso reportaje dedicado a esta exposición, con textos de Ana Fernandez Abad, fotografía de Biel Capllonch y estilismo de Francesca Rinciari. En el mismo han utilizado algunas de las piezas más destacadas de nuestra colección de joyas históricas.

Un editorial de moda en el que han replicado algunos de los retratos más famosos del soberbio artista.

Os dejo con algunas de las imágenes de esta bella sesión, aunque os recomiendo que compréis la revista porque merece la pena conservarlas en papel.

Os dejo también la ficha con todos los detalles de la exposición:

http://www2.museothyssen.org/microsites/prensa/2018/Sorolla/NP_Sorolla.pdf

La exposición comisariada por Eloy Martínez de la Pera tendrá lugar, de manera simultánea en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y el Museo Sorolla y podrá disfrutarse hasta el 27 de mayo de 2018. Cada museo ofrece una selección de piezas y obras, por lo que para tener una visión completa y enriquecedora de la exposición se recomienda visitar ambos museos.

¡Yo desde luego esta no me la pierdo!

El camafeo: una joya que perdura en el tiempo…

Siempre me llamaron la atención esas pálidas caritas mostrando su relieve sobre una concha de color almendrado. Pero no fue hasta que me casé y mi suegra me regaló un increíble juego de pendientes y broche, perteneciente a su familia desde 1860, cuando pude realmente apreciar en mi mano la belleza de estas piezas. Este juego había pasa-do por más de cinco generaciones de mujeres, y llegaba ahora a mis manos ante mi sorpresa y emoción.

¡Me resultaba tan curioso que las caritas de los pendientes se miraran la una a la otra! Me preguntaba cuál sería su origen o cómo era posible que una técnica tan antigua siguiera llamando la atención de tantas mujeres a lo largo de la historia. A mí perso-nalmente me entusiasman.

¿Os habéis preguntado en alguna ocasión dónde aparecieron los camafeos por prime-ra vez o cómo están realizados? Estas son algunas de las preguntas que yo me hice cuando tuve esas piezas en mis manos.

 

 

Un camafeo según el diccionario es, sencillamente, “el relieve obtenido al tallar una piedra preciosa”. Los hay realizados en ónice, ópalo, ágata, concha, rubí, esmeralda… El trabajo de tallado de estas piezas está realizado por lapidarios especialistas en el arte de aislar las capas del material base, a partir de un diseño dibujado previamente.
Pero para mí es mucho más que eso. Es sorprendente pensar que el procedimiento con que se fabrican era ya utilizado por los antiguos griegos que, a su vez, lo habían tomado de los persas durante las incursiones realizadas por sus ejércitos comandados por Alejandro Magno.

La técnica posteriormente llegó hasta los romanos, los cuales la utilizaron para deco-ración y joyería. Claro que encontrar una pieza de esta época es muy raro, pues sólo aparecen en subastas muy especializadas. Sabemos que por entonces era frecuente que los nobles llevaran anillos con camafeos, realizados en esmeraldas y rubíes de un tamaño no muy grande. Y también tenemos constancia de que los emperadores roma-nos los usaban frecuentemente como insignias en su ropaje. ¿Os imagináis a Octavio Augusto, con su toga imperial luciendo un camafeo de ágata…? ¡Increíble!, ¿verdad?

 

A finales del S. II d. C. esta moda desapareció, pasando muchos años hasta que esta técnica volvió a relucir en el Renacimiento italiano de la mano de los grandes coleccio-nistas de la época, como Lorenzo De Medici. Su influencia llegó hasta la corte francesa, donde Francisco I lució en numerosas ocasiones piezas de este tipo. Y, por supuesto, a Inglaterra donde Enrique VIII, en su pasión por este tipo de joyas, creó su propio taller para su realización. Durante este período fue frecuente que se buscaran piezas anti-guas de época romana para transformarlas y convertirlas en joyas más a la moda del momento. Al estar las piezas romanas montadas sobre bases de oro muy sencillas, se solían desmontar para volver a utilizarlas en broches más grandes, montándolos so-bre bases de oro con piedras preciosas para decorar capas de terciopelo, sombreros o lucir en el escote de alguna gran dama de la corte.

A raíz del descubrimiento de América entraron en Europa gran cantidad de nuevos materiales más exóticos para la realización de dichas piezas, como colmillos, jade, ám-bar o caparazones gigantes. Pero el descubrimiento más importante para esta indus-tria fue el de la concha Cassis tuberosa. Estas conchas eran muy adecuadas para este trabajo ya que se componían de capas de distintas tonalidades de color, lo que permi-tía dar a los relieves una profundidad y trasparencia desconocidas hasta el momento. La técnica se desarrolló en Italia, concretamente en Sicilia, pero de ahí pasó rápida-mente a la zona de Nápoles, extendiéndose pronto al resto del país. En pocos años muchos artistas italianos comenzaron a trabajar en Francia e Inglaterra, difundiéndose rápidamente esta práctica por toda Europa durante los siglos XVI y XVII.

En la época napoleónica los camafeos se decoraban principalmente con elementos neoclásicos, siendo muy frecuente que mostraran temas mitológicos o representaran a filósofos, emperadores o a nobles y personajes del clero de la época romana. Los mar-cos de alrededor, normalmente de oro, eran de una finura de ejecución y detalle ex-cepcionales, conocidos como roman seal setting. Estos camafeos eran frecuentemente montados como pulseras, con 3 ó 4 colgantitos, siendo conocidos como “esclavas”.

La fama de los camafeos se extendió hasta las clases sociales más populares, gracias a que la “concha” era un material mucho más barato que los utilizados hasta ese mo-mento, lo que popularizó su uso y producción, limitando el privilegio de llevar los ca-mafeos de piedras preciosas a la alta sociedad.

De esta época es una de las tiaras para mí más bellas de la realeza europea: “La tiara de Josefina Bonaparte”, la cual hace muy poco hemos podido ver lucir a la princesa Victoria de Suecia el día de su boda. Una pieza espectacular, con pendientes a juego, que ella lució con una sencillez y elegancia asombrosas.

Y así llegamos hasta el S. XIX. De esta época es de la que más constancia y herencia nos han quedado ya que proliferaron numerosos talleres, tanto en Italia como en Francia e Inglaterra, para la realización de camafeos en “concha”. Aunque también se utilizaron materiales como el ónix, lapislázuli, coral, ágata o marfil. Estos en menor medida ya que eran más caros.

Durante el primer periodo victoriano y la época romántica se hicieron muy famosos los camafeos de Minerva, Medusa y Bacchante.

Durante el S. XX proliferaron los camafeos de pasta y cristal. También fue muy corrien-te en esta época la realización de camafeos en oro bajo de 9 kilates o en plata con marquesitas.

En la actualidad podemos encontrar camafeos realizados en pasta y cristal montados sobre plata con marquesitas, pero los más antiguos siguen teniendo un encanto muy especial.

El camafeo, una joya que perdura en el tiempo…

 

El Rito de la Velación Nupcial

La velación nupcial es un rito muy antiguo que se ha mantenido durante siglos. Se conservan datos de velaciones nupciales desde tiempos de los visigodos y de los mozárabes del siglo XI. Es un rito que está recogido y detallado en el “Manual de Toledo”  del  siglo XV.

Los nuevos esposos, antes de recibir la bendición nupcial, se arrodillan y se les coloca el velo sobre la cabeza de ella y sobre los hombros de él, simbolizando la indisolubilidad del matrimonio que acaban de contraer.

El sacerdote, con las manos extendidas sobre ellos, pronuncia una oración de bendición nupcial. Después de recibir la bendición se quita el velo y se continúa con la celebración.

Es una preciosa ocasión para ponerse esa mantilla antigua de familia que a veces son demasiado antiguas para llevarlas como parte del estilismo de la novia, pero si pueden lucirse en ese día tan especial.

Es un rito que aporta mucha solemnidad a la celebración católica del matrimonio y que ya se ve en contadísimas ocasiones.

La verdadera historia de la osa que inspiró Winnie the Pooh

Winnie the Pooh es uno de los personajes más conocidos en la literatura infantil, pero lo que muy pocos saben son los orígenes de este entrañable personaje.

El oso, que en realidad era una osa, nació en los bosques canadienses de Winnipeg en 1914, durante la Primera Guerra Mundial. Fue allí donde el soldado veterinario Harry Colebourn se hizo con ella, conviviendo el cachorro con las tropas durante 4 meses. Al final el capitán decidió atravesar el Atlántico con ella en brazos y llevársela a su Inglaterra natal, dado el cariño que la había cogido.

Pero el capitán terminaría donándola al Zoológico de Londres al ser llamado a combatir en Francia y no poder seguir haciéndose cargo de ella.

Cuando el conflicto acabó, el capitán se dio cuenta de que era inviable regresar la osa a su hogar, y decidió dejarla en el zoológico para siempre.

“Se escribieron muchos artículos acerca de lo amigable y bien entrenada que estaba. Dejaba que los niños se le acercaran y hacía trucos para ellos. Fue una atracción muy popular durante muchos años”.

Originalmente, la osa tenía por nombre Winnipeg, pero luego se simplificó a Winnie.

Pero, ¿cómo llego esta Winnnie a inspirar al escritor Alan Alexander Milne?

Christopher Robin Milne. hijo del autor de la saga de cuentos, con apenas 5 años visitó el zoo de Londres y se quedó prendado de la simpatía y cercanía de Winnie. Al poco tiempo sería su cumpleaños y recibiría como regalo un gran oso de peluche de 60 cm., al que impondría el nombre de Winnie. De esta forma, su padre terminaría inspirándose en su propio hijo y en su oso para crear el personaje de Winnie de Pooh.

Entre los entusiastas de los libros de Milne se encontraban las hijas de Walt Disney, que acabaría comprando sus derechos de imagen.

En 1966 Disney hace la primera película sobre Pooh: “Winnie the Pooh y el árbol de miel”.

El personaje ha alcanzado tal popularidad que uno de sus primeros dibujos, concretamente uno realizado a tinta por E. H. Shepard en 1928 en el que aparece el oso jugando con otros de los personajes de los cuentos infantiles de A. A. Milne, acabaría alcanzando la cifra de £314.500 (casi medio millón de dólares) en una prestigiosa subasta Sotheby’s. Tres veces el precio que se había estimado que alcanzaría.

Otra versión en lápiz de la misma escena fue vendida hace pocos años por £58.750 (alrededor de US $90.000).

Ahora, y hasta el 8 de abril de 2018, tienes la oportunidad de visitar en el Victorian&Albert Museum de Londres una simpática muestra en torno a este querido personaje. Un simpático recorrido por su vida a través de bocetos, cartas, fotografías, dibujos animados, cerámica y moda.

Bibliografía:

VAM

Bbc.com

DISNEY

En la portada del blog podemos ver a Harry Colebourn y Winnie, 1914

La historia del árbol de Navidad

Pues nada, que ya tenemos aquí la Navidad.

Las calles de todas las ciudades del mundo se llenan de lucecitas de colores, arbolitos decorados y se respira un espíritu navideño allí por donde vayas. Todo huele a frio, abeto, muérdago y mazapán…

Yo tengo la costumbre de decorar mi casa todos los años en este puente de diciembre. Cuando mis hijos eran pequeños solíamos ir a la Plaza Mayor, lugar en el que todos los años comprábamos una figurita nueva para el belén. Era una tradición. Tengo un belén de cerámica desde que era pequeña que he ido completando año a año con unas figuritas muy graciosas, con una carita muy entrañable que a mí me han encantado desde niña. Soy una sentimental, lo reconozco…

También decoramos el árbol. Hace muchos años invertí en un árbol precioso, totalmente artificial. Reconozco que no hay nada como un árbol natural, pero me da dolor solo pensar en cortar un pino para ponerlo en mi recibidor, viendo cómo cada día pierde un montón de hojas a causa de la calefacción. Durante un par de años compré un árbol con maceta para replantarlo en la casa de la Sierra al terminar las fiestas, pero ninguno consiguió sobrevivir más de unos meses. En cuanto llegaba el calor todos se secaron. Al final, cada año saco mi árbol artificial y lo decoro sin remordimiento de ningún tipo.

Este año me ha dado por ponerlo de lo más tradicional: rojo y verde son mis colores elegidos. Quería recordar mis navidades de pequeña y esos tonos son lo que más me recuerdan a estas fechas.

No sé por qué me picó la  curiosidad mientras lo montaba: ¿alguien sabe de dónde viene esta tradición?, ¿cuándo se montó el primer árbol de Navidad en España?

Pues la tradición viene del norte de Europa, más concretamente de la Alemania del S.XVII. Desde allí paso a Finlandia y a los países nórdicos. A Estados Unidos llegó a finales del S.XVII, llevado por los alemanes hessianos durante la guerra contra George Washington.

A Inglaterra llegaba a mediados del S.XIX, y parece que el primer árbol lo vieron en el Castillo de  Windsor en 1841, bajo el reinado de la Reina Victoria.

Nosotros vimos un árbol de Navidad por primera vez gracias a una aristócrata rusa que trajo consigo la tradición a España: Sofía Troubetzkoy, que después de enviudar del duque de Morny, hermanastro de Napoleón III, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español Pepe Osorio, el Gran Duque de Sesto y Marqués de Alcañices, uno de los mayores promotores de la Restauración borbónica que permitió a Alfonso XII reinar, tras el exilio de su madre Isabel II.

Parece ser que la primera vez que se colocó un árbol navideño en España fue en Madrid, durante las navidades del año 1870, en el desaparecido palacio de dichos nobles: el palacio de Alcañices, ubicado en el Paseo del Prado esquina con la calle de Alcalá, 4, en el solar actualmente ocupado por el Banco de España.

Sofía Troubetzkoy era una mujer de enorme belleza, que todo lo que hacía o se ponía se convertía en moda al instante. Trajo esa tradición consigo y decoró su palacio para envidia y deleite de toda la aristocracia española de la época, siendo imitada por todas las damas que querían ser tan modernas y chic como ella.

Pues aquí me tenéis a mí… imitando a Sofía Troubetzkoy. Este fin de semana me he sentido como una autentica aristócrata, decorando mi hogar con todos los detalles navideños que hacen que cada uno de los hogares en el mundo sientan el calor de estas fechas de rencuentro, ilusiones y deseos compartidos.

¡Os deseo unas felices fiestas a todos!

La historia del cristal de swarovski

Este mes de diciembre nuestra “no piedra” va a ser el cristal de Swarovski. Aunque no se puede considerar una piedra vamos a tratarla como tal en nuestro diccionario, ya que es un material que revolucionó la historia de la bisutería y uno de los grandes protagonistas de las mejores colecciones de bisutería de todos los tiempos.

La historia de esta marca comienza con el nacimiento de Daniel Swarovski en 1862, en un pueblecito del norte de Bohemia llamado  Georgenthal, centro de la producción y de la industria del vidrio.

 

Su padre era el dueño de una pequeña fábrica-taller de vidrio donde se elaboraba toda clase de adornos y joyas de bisutería. Daniel, al lado de su padre, aprendió todo lo referente a la manipulación del vidrio, que en aquellos años era puramente manual y artesanal. Pasaron los años y, después de comprobar que su gran ilusión de ser un gran violinista era una pura quimera, Daniel Swarovski marcha a Paris para graduarse como ingeniero óptico.

En 1883 asiste a la “Primera Exposición Eléctrica” en Viena. Es allí donde, viendo las innovaciones y las nuevas técnicas de Siemens y Edison, Daniel ve la posibilidad de inventar una máquina que pueda moler, tallar y pulir el cristal de una manera más perfecta y precisa a cómo se estaba haciendo en ese momento en su fábrica.

En ese momento comenzó a realizarse su gran sueño: crear una empresa familiar donde se fabricase el cristal perfecto.

En 1891 logra diseñar su primera máquina eléctrica para la manipulación del cristal, pero lo único que le falta es el dinero para poner en marcha el proyecto. Encuentra dos socios, Frank Weis y Armand Kosmann. Juntos buscan el lugar idóneo para montar la fábrica y lo encuentran en el Tirol. Allí hay agua suficiente para la energía eléctrica que necesitan las máquinas. En 1895 nace la nueva fábrica de vidrio “George Frederic Strass”.

Daniel Swarovski comienza a producir su propio cristal, y al mismo tiempo va perfeccionando sobre la marcha sus máquinas. En la década de 1900 sus hijos se incorporan al negocio.

El resultado de sus esfuerzos por mejorar la calidad del cristal tiene un feliz resultado, de la fábrica sale un cristal casi perfecto, excelente podríamos decir, y los joyeros comienzan a hacer pedidos de estos hermosos cristales para insertarlos en sus joyas.

Con gran visión comercial Daniel Swarovski manda una muestra de sus cristales a Francia y a Moscú. Dos lugares estratégicos para la comercialización de su producto, Francia por ser el centro de la moda y Rusia por ser el centro del lujo y la riqueza en esos momentos.

Son los años 20, la llamada “Belle Époque. Se han puesto de moda los tejidos bordados con perlas y cristales y los adornos de brillantes. Los cristales de Swarovski son perfectos y llegan en el momento apropiado. Con una gran visión comercial, crea una cinta llena de cristales que se puede aplicar a toda clase de tejidos, accesorios e incluso puede adornar zapatos, bolsos y tocados. Cocó Chanel es de las primeras diseñadoras de alta costura en emplear los cristales de Swarovski y lanza toda una colección con ellos. El éxito de la marca está garantizado.

Ante el parón económico de la de la segunda guerra mundial, Swarovski decide dar el salto a los Estados Unidos, logrando allí otro enorme éxito. Sus cristales debutan en el mundo del espectáculo, en Hollywood y en los vestidos de las mujeres de la alta sociedad estadounidense.

Por la década de los cincuenta la casa Swarovski sorprende con una nueva innovación: incorpora en los cristales unas partículas muy delgadas de metal, que produce con la luz unos destellos iridiscentes iguales a los producidos por el diamante. Son los famosos cristales “Aurora Boreal”, inigualables, de un cristal perfecto y calidad superior. Crea tendencia, y la alta joyería demanda estos cristales inigualables. Nadie los ha logrado imitar, ni superar. La fórmula sigue estando guardada bajo llave por la familia.

Daniel muere en 1956, no impidiendo su pérdida en ningún momento el continuo desarrollo de la empresa, que sigue creando, diversificándose y expandiendo su mercado por todo el mundo.  Actualmente la empresa está en manos de la quinta generación Swarovski, que produce el 80% de las piedras- cristales que se utilizan en la joyería de alta gama.

También en el mundo de la moda los grandes diseñadores como Dolce & Gabanna, Channel,  Vuitton y otros muchos, utilizan en sus creaciones con gran éxito el último producto Swarovski llamado “Malla de cristal”. Es un tejido suave y ligero cubierto de cristales, ideal para los vestidos de alta costura.

En Innsbruck, capital del Tirol, está el museo “Swarovski Crystal Worls” donde, como en un parque temático, puedes introducirte dentro del mundo mágico del cristal de Daniel Swarovski.

Yo os he dejado a lo largo de este post algunas imágenes de piezas que tenemos realizadas con este precioso cristal. Son piezas inspiradas en el Barroco, una época en la que estoy segura que tanto hombres como mujeres se habrían vuelto locos con el brillo de estos cristales.