Idea Vintage – Gargantillas de encaje

Este mes os traigo una idea Vintage muy de moda en esta temporada, que nos  demuestra que todo vuelve y que los grandes modistos encuentran su máxima inspiración en el pasado.

El vulgarmente conocido como “collar de perro” o “choker”,  una gargantilla pegada al cuello que los grandes modistos han presentado en muchos de los desfiles de esta última temporada, tiene su inspiración en la moda francesa del S.XVIII.

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Hay muchas anécdotas y leyendas que rodean la aparición de este favorecedor complemento. He leído que las mujeres francesas se colocaban una pequeña cinta roja, algunas veces haciendo forma de cruz en el cuello, en recuerdo de sus familiares y amigos muertos en la guillotina. También fue costumbre que las prostitutas llevaran una pequeña cinta de terciopelo negra al cuello, para distinguirlas de las mujeres de buena vida.

Lo que es seguro es que la gran Maria Antonieta, todo un icono de la moda de ese siglo, ya las lucía en algunos de sus más famosos retratos.

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Terminado el S.XVIII, las mujeres  de la época Victoriana comienzan a usarlas como símbolo de riqueza, adornando estas cintas con llamativos broches de perlas y piedras preciosas.

Yo hoy os traigo parte de la colección de collares de encaje que tenemos este invierno en la tienda. Muchos de ellos llevan pequeños camafeos, muy de moda en la estética victoriana, desde que la  siempre elegante Reina Victoria recuperara esta tradición y comenzara a lucirlos en muchas de sus joyas.

Aunque las novias no suelen lucir collares y yo, la verdad, no soy muy partidaria de ellos para el vestido de boda, sí son un complemento perfecto para las invitadas.

A mí me gusta mezclarlos mucho con prendas menos vestidas para darle un toque un poco más informal.

¿Soléis usar collares en las bodas?

¿Qué os parecería llevar uno de estos de encaje?

Os dejo el link a la web con parte de nustra colección de collares de encaje 

“La dama del collar de coral”

Me quedé prendada de su vestido verde, de los preciosos lazos que lo decoran y de la soberbia puntilla de encaje de Bruselas increíblemente bien pintada, pero sobre todo y ante todo me enamoró del impresionante collar de coral piel de ángel y perlas.

Nada más ver este retrato recordé una de las piezas de nuestra colección victoriana, e inmediatamente decidí que tan ilustre dama quedaría incluida en  nuestra sección de “Grandes Damas de la Antigüedad” en el mes de noviembre.

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Aunque me quedará siempre la duda de conocer algo más sobre ella, sí he conseguido averiguar que el maestro que la pintó no fue otro que François-Hubert Drouais, pintor francés del S.XIX que se caracterizó por sus retratos en la corte de Luis XV.

Drouais nació en París y era hijo del también pintor Hubert Drouais, famoso por sus retratos en miniatura. Drouais fue entrenado por su padre y por otros pintores de renombre. Pronto se convirtió en miembro de la Academia y expuso su obra con regularidad.

No solamente retrató a la mayoría de las principales figuras de su época, entre ellos el rey, sus dos amantes más famosas: Madame de Pompadour y Madame du Barry y sus dos hijos, los futuros Luis XVI y Luis XVII. Drouais fue asiduo en los salones de baile y retrató a importantes artistas y destacados miembros de las clases profesionales.

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Drouais  se hizo así mismo popular por sus retratos de aristócratas vestidos con traje rústico, una moda muy en boga en esos años, y por sus representaciones de niños, a menudo en entornos paisajísticos. Esto, junto con su técnica depurada, su pincelada fluida y los vivos colores de su obra, son sus sellos de identidad.

François-Hubert Drouais ha tenido varias exposiciones en galerías y museos, incluyendo el Museo de Arte de Portland, Oregón, y su obra puede disfrutarse en los mejores museos de pintura del mundo.

Algunas de sus obras se han rematado en subastas por más de  $150.000.

Pero yo hoy me quedo con su “Dama con collar de coral”, y os invito a disfrutar de tan magnifica joya y os invito a pasar por nuestra tienda online a disfrutar de nuestra colección de camafeos y coral. 

Diccionario Vintage con la C “Collar”

La palabra collar deriva de “collum”, cuello en latín.

Como su propio nombre indica es un adorno para embellecer el cuello, de tamaño y largo muy variable.

Se distinguen principalmente tres tipos de collares:

Gargantillas o ahogador: es un collar que queda totalmente ceñido al cuello, del que hemos visto muchas variantes en perlas o piedras semipreciosas de pequeño tamaño. También es muy corriente realizarlos con terciopelo o encaje y decorarlos con piezas de alta joyería.

Collar princesa: término usado frecuentemente para designar los collares de perlas de medio largo, entre 45 y 50 cm de longitud.

Collar ópera: término usado frecuentemente para designar los collares de perlas de mayor longitud, entre 70 y 85 cm.

El diseño de los collares ha ido cambiando a lo largo de los años, adaptándose a los usos y modas de cada momento.

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Imágenes @ María Vintage Photography

 

 

¡Consigue el look de Gloria  Vanderbilt en el Vogue de septiembre!

Regresamos de vacaciones y no podíamos haberlo hecho con una noticia más bonita que la publicada en el Vogue de septiembre de este precioso editorial.

De la mano de Belén Antolín, y tras la cámara de Miguel Reveriego, la sofisticada belleza de Gloria Vanderbilt nos lleva a pasearnos por una deliciosa campiña.

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Gloria  Vanderbilt luce una elegante silueta ceñida con volantes, encajes y puntillas, y sobre la que los complementos de Vintage By López-Linares lucen primorosamente.

Nuestras perlas, camafeos, pulseras, anillos y collares completan un look cargado de sofisticación y elegancia, que nos recuerda en cierta medida a las damas de la alta sociedad del S.XIX.

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Todas estas joyas se encuentran a la venta en nuestra tienda online, y si lo que estás deseando es conseguir una mirada diferente esta selección de joyas te va a ayudar mucho a conseguirlo.

No dejes de pasarte a visitarnos. He preparado, especialmente para ti, una selección de las joyas de este editorial:

Broche

Collar de perlas y camafeo

Collar de perlas y cristal de Swarovski

Collar de perlas

Pendientes de perlas y plata

Pendientes de plata dorada y perlas

Pendientes de plata dorada y media perla.

Créditos:

@Belén Antolín

@Miguel Reveriego

@Vogue septiembre 2015

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Diccionario Vintage: Con la “C” Colgante

Colgante o Pinjante: adorno de joyería que cuelga.

En joyería se conoce en la actualidad con este nombre a toda pieza que cuelga de una cadena sobre el cuello.

Distinguiríamos dos tipos de colgantes:

  • Colgantes sueltos: son aquellos que pueden ser sacados de la cadena sobre la que penden y ser colocados en otra cadena más larga, gruesa o incluso colocarse colgando sobre una cinta de terciopelo o de seda natural. Este tipo de colgantes sobre tela tuvieron mucho éxito durante el S.XIX y principios del XX, y solían usarse muy pegaditos al cuello.
  • Colgantes integrados en un collar: aquellos que no pueden ser separados del collar, ya que forman parte del mismo y decoran el centro.

Los colgantes pueden tener infinidad de formas, tantas como el maestro orfebre sea capaz de imaginar, y están compuestos por metales preciosos, piedras o cualquier adorno que sea susceptible de ser lucido en el atractivo escote de cualquier mujer.

Las formas más comunes son las de corazón, formas geométricas o de ramilletes, pero también es frecuente encontrar colgantes con formas de pequeños animales, letras o, simplemente, una llamativa piedra engarzada para ser lucida en solitario.

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Imágenes: María Vintage Photography 

 

Las joyas de Prim, El asesinato de la calle del Turco

‘Prim, El asesinato de la calle del Turco’ está basado en el atentado mortal a Juan Prim y Prats el 27 de diciembre de 1870. Prim, el presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra de la época fue tiroteado en la calle del Turco, magnicidio que nunca fue resuelto y siempre ha estado rodeado de misterio.

Una magnifica historia contada a través de Benito Pérez Galdós, el escritor y periodista que cubre la noticia del asesinato. Dirigida por Miguel Barden y con guión de Nacho Faerna y Virginia Yagüe se emitió  el pasado 22 de diciembre en TVE1.

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Faerna también ha escrito una novela en la que indaga en los acontecimientos que condujeron al complot  para asesinar a Prim. La producción de la mini serie ha corrido a cargo  de TVE,  Televisión de Cataluña,  Shine Iberia y Dream Team.

Una noche en la que #primturco se convirtió en trendigtopic en Twitter y en la que nuestra marca Vintage By López-Linares estrenó colaboración  con sus joyas: pendientes, gafas, relojes, collares, peinetas… Piezas únicas y seleccionadas con todo mimo por Elena del Real, responsable del vestuario junto con Silvia García-Bravo.

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Si tienes curiosidad por ver más de cerca todas las joyas que han lucido los personajes de la serie,  puedes pasar por nuestro espacio de la Calle Claudio Coello 60, donde encontraras un pequeño rincón para disfrutar de estos complementos.

¡Os esperamos!

Desde aquí también queremos agradecer a Elena del Real y Shine Iberica por haber confiado en nosotras.

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Bibliografía:

Mizonatv.com

Imágenes:

Mizonatv.com

María Vintage

Merle Oberon y el collar más fotografiado de Cartier

Merle Oberon es el nombre artístico de Estelle Merle O’Brien Thompson, actriz británica nacida en Tasmania a principios del S.XX, y la primera protagonista de nuestra nueva sección “Grandes coleccionistas de joyas”.

Merle Oberon vivió en la India hasta cumplir los 17 años, edad a la que se trasladó a Londres instalándose allí con la ilusión de triunfar en el cine.

Su gran golpe de suerte vino cuando en 1930 el productor y director Alexander Korda la descubriera por casualidad, el pulió su imagen y la convirtió en una de las grandes damas del cine británico de los años 40. Terminaron casándose y fue él uno de los primeros que comenzó a regalarla carísimas joyas.

Merle Oberon aparece llevando el fabuloso collar que parece ser Napoleón Bonaparte regalara Baronesa Haussmann.

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Una de las primeras piezas que adquiriría es un antiguo collar de diamantes y esmeraldas que, al parecer, fue un regalo de Napoleón III a la Baronesa Haussmann. Se cree que fue un obsequio en agradecimiento a la labor de modernización que llevara a cabo su esposo en el París de mediados del S.XIX. Gracias a esta majestuosa y polémica reforma París se trasformó, en menos de dos décadas, de ciudad medieval a la más moderna capital del mundo. Merle lució la pieza en películas como “El divorcio de la señorita X” y en “Of love and desire” (no hay versión española). Merle Oberon le quitaría dos lágrimas al collar para hacerse unos pendientes y luciría la parte central, que también se trasformaba en broche, en numerosísimas ocasiones.

Merle Oberon aparece llevando el clip de tres flores de Cartier, Londres, que originalmente formó parte de una horquilla para el pelo Photocourtesy of Fine Art America.

En 1939, tras su matrimonio, Alexandre la regalaría una de las piezas para mí más bella de su colección: una pieza de Cartier consistente en tres broches en forma de rosa ya abierta, dos exactamente iguales y la otra un poquito más grande. Este último tiene un detalle encantador: los pistilos son diamantes que están montados con un poco de movimiento, lo que le da a la pieza una belleza muy especial. Estos tres broches originariamente fueron diseñados para ser lucidos como horquillas en la cabeza, pero Merle los lució casi siempre como broche o incluso como camafeo, resultando siempre sensacionales. Lamentablemente, al vender su colección tras su muerte, las tres piezas se vendieron por separado.

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Se da la casualidad de que pocos años más tarde la por entonces Princesa Isabel de Inglaterra recibiría, con ocasión de su boda con el Príncipe Felipe de Grecia, de manos del Nizam (un título nobiliario musulmán) de Hyderabad y Berar (dos provincias de la India), un juego idéntico de horquillas montados en una tiara, que también estaban diseñados por Cartier. Isabel II desmontó los diamantes de la tiara para hacer una nueva de rubíes y diamantes. Sin embargo, mantuvo las tres horquillas de rosas que ha lucido a menudo.

Pero quizás la pieza más espectacular de su colección sea el collar de diamantes y 39 cuentas de esmeraldas barrocas, que Korda la regalara en 1939 de inspiración indú. La pieza encajaba a la perfección con la exótica belleza de Merle Oberon. El collar, con un diseño muy original para la época, sorprende no solo por el tamaño de sus esmeraldas sino por la peculiar forma en la que están montadas, ya que su diseño permite que las cuentas giren 360º sobre la pieza de diamantes que la sujeta, encajando así a la perfección y  luciendo con una caída elegante y sensual.

La historia de su compra es ciertamente curiosa, demostrando una vez más cómo los humanos siempre deseamos más fervientemente aquello que creemos ya ha adquirido otro. Parece que la pieza iba a ser adquirida por la diseñadora Elsa Schiaparelli. Merle vio el collar en el escaparate de la tienda de París, y cuando entró a preguntar por la pieza el vendedor la dijo que alguien más estaba interesado en adquirirlo. Esto es algo que, curiosamente, sucede algunas veces en el comercio y que los clientes interpretan como una estrategia que los vendedores utilizamos para acelerar la venta. Merle realmente no creyó lo que le contaba el vendedor y pensó que era una táctica para acelerar la venta.  Pero a los pocos días se daría cuenta de que el vendedor no mentía, pasó por el escaparate y el collar no estaba. Su misteriosa rival se encontraba en una de las habitaciones privadas de la joyería probándose la pieza.

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Al día siguiente Merle volvió a pasar para ver si seguía en el escaparate, y en ese preciso instante vio salir a Elsa Schiaparelli. Su misteriosa rival ya tenía cara y el collar ya no estaba en el escaparate. Debió regresar con tal cara de desolación que su esposo se puso el sombrero, salió a la calle, entró en la joyería, preguntó por el collar y, para su sorpresa, salió con él en la mano. Las fabulosas 29 esmeraldas ya podrían lucir en su exótico cuello para siempre.

Merle disfrutaría de esta pieza hasta su muerte.

Cartier 1938, 29 impresionantes gotas de esmeralda barrocas, montadas en platino y diamantes, con un largo de 44 cm y rematado en 2,642,500 CHF. Uno de los collares de Cartier más fotografiados de su historia. Link al collar:

Otras de las piezas destacadas de su colección son:

  • Un juego de dos horquillas diseño de Cartier de diamantes en forma de flores, una con el pistilo engastado con diamantes y la otra con pistilos de rubíes. Se podían llevar juntos o por separado como horquillas, o se podían montar en una pulsera de tiras de diamantes para formar un impresionante cierre. Merle llevó esta pulsera junto con la horquilla de tres rosas en la película “Viaje sin retorno” en 1940.
  • Un broche floral de zafiros y diamantes de Cartier, también desmontable, para llevar como horquilla. Llevaba engastado un gran zafiro ovalado y con los pétalos de diamantes. El tallo de diamantes se vendió por separado, sin mencionar el hecho de que se podía montar en la horquilla. Merle llevó la pieza unida en muchas ocasiones, llevando también la horquilla en una banda de terciopelo como gargantilla o sobre una pulsera de platino que Cartier también había fabricado. Estoy segura de que Merle no solo adoraba las joyas de Cartier por su calidad y belleza, sino también por la versatilidad que siempre proporcionan sus diseños.
  • A finales de los 50 y 60 adquirió y modificó un gran número de joyas. Paso bastante tiempo viviendo en Roma, donde adquirió de Bulgari un broche de diamantes y un broche engastado con rubíes y diamantes. Bulgari también creo para Merle un elegante bolso en un inusual diseño de bellotas, con el cierre de oro con turquesas y diamantes engastados.
  • Van Cleef&Arpels fue otro de los diseñadores preferidos de Merle durante los 70, destacando un juego de broche, pendientes y collar de turquesas y diamantes; un collar de diamantes y coral rosa que se podían convertir en un broche y pulsera.
  • Merle tenía también una pequeña, pero buena, colección de rubíes. Ésta incluía un espectacular collar de rubíes y diamantes de David Webb, que también creó para ella un anillo a juego y unos pendientes de rubíes y diamantes cada uno con rubíes ovalados en el centro de gran tamaño.

La mayoría de estas piezas se vendieron en la subasta que se celebró en Nueva York el 22 de abril de 1980, justo un año después de su muerte.

Merle Oberon tuvo una verdadera colección de joyas de cine.

Fotos y Biografía:

Edition.cnn.com

Polyvore.com

Revivaljewels.com

Expertizarebijuterii.wordpress.com

Jewelsdujour.com

 “Hollywood Jewels” by Penny Proddow, Debra Healy and Marion Fasel

La Venus de Boticelli y el broche en su escote

National Gallery de Londres. Sandro Boticelli (1445-1510)

Pintado alrededor de 1483, es una de las obras más importantes de Sandro Boticelli, pintor renacentista por excelencia. La obra tiene detalles preciosos, pero si hay uno que a mí me llamó la atención sobre otros fue el precioso broche que lleva Venus en su provocativo escote: Un total de ocho perlas o piedras de color claro con un rubí central. Una sencilla y atemporal pieza que hemos traído hasta nuestra colección de joyas históricas este mes, directamente desde un pequeño taller florentino. Muy probablemente la formación de Boticelli como orfebre hizo que prestara especial interés en los detalles de joyería de sus cuadros.

Por su tamaño y forma, esta obra mide 173×69, parece que pudiera haber sido pintado como una “spalliera” o cabecero para una cama, y muy probablemente para celebrar algún enlace matrimonial.

Sus protagonistas: dos de los dioses mitológicos por excelencia. Venus, diosa de la belleza y el amor, y Marte, dios de la guerra. Venus, vestida de blanco puro y con un diseño típicamente florentino, y Marte, semidesnudo duerme rendido a sus pies, mientras unos traviesos sátiros juegan con sus armas y su casco. Podríamos pensar que representa el triunfo del amor frente al odio y la guerra.

Se cree que pudo ser un regalo de boda encargado por la familia de los Médici. Pero también hay un detalle a tener en cuenta en la parte alta de la obra, donde encontramos dibujadas varias avispas, símbolo de la familia Vespucci. No he podido confirmar quién encargó la citada obra a Boticelli

Lo que sí he podido verificar es que la figura de Venus no es otra que la musa de Boticelli: una joven y bellísima dama de la corte de los Médici llamada Simonetta Vespucci, una joven que se convertiría en un icono de su época. Simonetta Cattaneo di Candia, era una joven y bellísima genovesa casada con un rico comerciante llamado Marco Vespucci. Los Vespucci eran grandes amigos y aliados de los Médici.

Parece que Marco Vespucci era vecino de Boticelli en esos años, y el matrimonio era muy conocido en la época gracias a su poder, pero sobre todo por la belleza de Simonetta. La joven moriría con apenas 23 años víctima de la tuberculosis, pero todas las obras que dejó el artista de ella nos han servido para conocer su belleza, seguramente bastante idealizada por el artista renacentista.

Yo, la verdad, no puedo imaginar sensación más alucinante que yacer con la persona amada con esta obra de la pintura renacentista de cabecero… No sé por qué, pero me imagino una pareja de jóvenes enamorados recién casados disfrutando de semejante maravilla.

Historia de la Venus de Boticelli y su broche - Venus y Marte - Joyas Historicas en Vintage By Lopez-Linares

La obra  es un símbolo de armonía y felicidad, podrías pasar horas mirándolo. Creo que todos quedamos un poco hipnotizados por la belleza de sus figuras y lo bucólico de la escena.

Por último os dejo el link a esta preciosa joya:

Joyas Venus y Marte

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Bibliografia:

Youtube

Desdeelotroladodelcuadro.blogspot.com.es

 

Verrocchio

Andrea del Verrocchio, nacido Andrea di Michele di Francesco de’ Cioni, conocido simplemente como Verrocchio, nacía en Florencia en 1435 y fallecería en Venecia en 1488. Su padre fue fabricante de azulejos y tejas, para luego convertirse en recaudador de impuestos.

Andrea comenzó a trabajar como orfebre en el taller de Giulio Verrocchi, de quien parece haber tomado su sobrenombre, convirtiéndose en poco tiempo en  el mayor escultor de su tiempo.

Tuvo en Florencia un activo y famoso taller del que salieron tanto esculturas como pinturas y obras de orfebrería; sin embargo, en la actualidad la única faceta de la obra de Verrocchio que está bien documentada es la escultura.

Modelista y tallista se conservan obras suyas en mármol, terracota, plata y bronce. Entre sus alumnos estuvieron Leonardo da Vinci, Perugino, Ghirlandaio, Sandro Botticelli y Miguel Ángel.

Entre 1474-1475 ejecuta el Bautismo de Cristo, actualmente conservado en los Uffizi. En esta obra fue ayudado por Leonardo Da Vinci, que por entonces era muy joven. Leonardo había sido alumno suyo desde 1467. Leonardo  acabó el paisaje y pintó el ángel de la izquierda, superando en calidad el resto de la pintura, según Vasari

Verrocchio no superó esta crítica y no quiso volver a tocar los pinceles, indignado porque un muchacho supiera más que él.

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El Bautismo de Cristo en Google Art Proyect

En 1478 Verrocchio comenzó la que sería su obra más famosa, una estatua ecuestre de Bartolomeo Colleoni, quien había muerto tres años antes. La obra fue un encargo de la República de Venecia. Fue el primer intento de producir un grupo en el que el caballo apareciera con una de sus patas en el aire. La estatua destaca por la expresión en el rostro de Colleoni y la magnífica representación del movimiento.

Verrocchio creó un modelo en cera en 1480, y en 1488 finalmente se trasladó a Venecia para asistir a la fundición del grupo. Sin embargo murió ese mismo año, antes de que la obra estuviera acabada, la cual fue terminada por su discípulo Alessandro Leopardi.

Pero yo de todas sus obras me quedo con una que realizó hacia 1478, un querubín alado con delfín, actualmente en el Palazzo Vecchio, y que originariamente se pretendía para una fuente en Villa Médicis en Careggi. Parece que fue un encargo de Lorenzo de Medici.

El movimiento del niño es gracioso, alegre y juguetón, mide 68 cm de altura.

Entre 1550 y 1568 la estatua fue utilizada como centro en el patio primero del palacio Vecchio, donde coronó una fuente diseñada por Vasari.

Nosotras nos hemos permitido reproducirlo como colgante y pendientes, Una forma original de preservar el encanto perenne de este pequeño angelito y poder disfrutarlo de cerca.

Os dejo el link a la web pos si queréis verlos con más detalle:

Pendientes y Collar

 

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Piccarda Bueri y Giovanni di Bicci… los orígenes de la Banca Medici.

Piccarda Bueri había nacido en Verona en 1368 en el seno de una antigua, noble y adinerada familia toscana. Por su parte, Giovanni di Bicci de Médici era uno de los cinco hijos de Averardo de Médici, quien a su muerte dejó lo poco que tenía a su viuda y sus cinco hijos. Giovanni despuntó desde muy joven como hombre hábil, inteligente y avispado para los negocios. Su tío Vieri  se dio cuenta enseguida y lo contrató como aprendiz en la Banca Medici de Roma.

Giovanni y Piccarda se unieron en matrimonio en 1386. Un matrimonio de conveniencia al que ella aportaba una gran dote y título nobiliario, y él un futuro más que prometedor en la que llegó a ser una de las primeras bancas italianas.

Y así fue como Giovanni, utilizando la dote de Piccarda y sus dotes como hombre de negocios, consiguió en muy poco tiempo desbancar a su tío al frente de la Banca Medici de Roma, convirtiéndose en el capo y fundador de la familia Medici, y en unos de los hombres más ricos del Renacimiento iataliano.

Hombre reflexivo y reservado, se distinguió por su forma de vestir sencilla y por un estilo de vida centrando en sus negocios y en la paz serena de su familia, con su amadísima esposa y sus dos hijos varones: Cosme y Lorenzo.

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El retrato de Piccarda fue realizado en el taller de los hermanos Polliurio, pero no he sido capaz de encontrar por iniciativa de quién se hizo el encargo, ya que está fechado en 1470, mucho después de la muerte del matrimonio.

Los hermanos Polliurio habían nacido en la ciudad de Florencia, de padre muy humilde del que tomaron su sobrenombre. Él vendía aves de corral, gallinas, (pollaio significa gallinero). El viejo Polliurio pronto se dio cuenta de las dotes artísticas de sus hijos, por lo que colocó a Antonio en el taller de orfebrería de Bartoluccio Ghiberti, maestro entonces sobresaliente, y a Piero con el pintor Andrea del Castagno que era por entonces el mejor de Florencia.

Ambos hermanos sobresalieron hasta tal punto, que al poco tiempo ya abrían su propio taller de orfebrería, convirtiéndose en rival del de Verrocchio en poquísimo tiempo. Cuenta Vasari, famoso arquitecto, pintor y escritor del Renacimiento italiano en su famosa obra sobre biografías, que los hermanos Polliurio llevaron a cabo disecciones para mejorar su conocimiento de la anatomía, adelantándose bastante en estas prácticas a Leonardo Da Vinci.

Es difícil definir cual de los dos hermanos realizó el retrato de Piccarda ya que no solían firmar sus obras, pero se cree que la obra es de Antonio, que brilló más que su hermano en el arte de los colores.

La figura de Piccarda se presenta en la obra de perfil, de acuerdo con la tradición de los retratos de la época. Un cielo azul y unas pequeñas nubes al fondo, dejan la figura de Picarda casi como suspendida en el espacio.

Picarda lleva un vestido muy escotado, ceñido con unos pequeños botoncitos. Sus mangas son lujosas, como solían serlo en los vestidos de las damas de la alta burguesía de la época.

Me gusta como está peinada, el velo, el largo collar de pequeñas perlitas que decoran su moño y que se ocultan entre los diferentes recogidos. Me recuerda a las bailarinas de ballet clásico: etérea, elegante y con un aire distinguido y un tanto distante.

Y en el cuello, mi desvelo, un collar corto: tres perlas blancas y una negra, tres perlas blancas y una negra… y así sucesivamente hasta llegar al colgante con un gran rubí y dos perlas colgando.

La extraordinaria riqueza de su vestido, el peinado y las joyas que lleva nos dejan imaginar que se trata de una figura prominente de la Florencia del siglo XV. Todo en ella es distinción y elegancia, pero su porte es sencillo y seguro.

Una inscripción en el panel posterior lo calificó como la esposa de un banquero florentino, Bardi Giovanni, estando fechado el trabajo en 1470.

Piccarda murió en 1433, solamente 3 años después que su amado Giovanni, siendo enterrada junto a su amadísimo esposo en la Sacristía Vieja de San Lorenzo de Florencia. Cuentan las crónicas de la época que, al morir su esposo, Piccarda quedó sumida en tan profunda tristeza que no logró nunca superarlo.

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Carlo Marsuppini‬, conocido filósofo y hombre de letras de la época, escribió una oda en su memoria en la que comparaba a Piccarda con Porcia, Julia Cesar, Artemisa y Penelope. Todas ellas mujeres recordadas por el amor, el sufrimiento y los desvelos que dedicaron a sus amados.

Desde hace un mes esta preciosa pieza de la joyería Renacentista puede verse en nuestro espacio de Madrid y en nuestra tienda online.