Gentile da Fabriano “Adoración de los Reyes Magos”

Considerada la obra maestra de Gentile da Fabriano y una de las obras cumbres del Gótico italiano.

Es un retablo pintado sobre madera y fechado en 1423. La obra fue un encargo del acaudalado  banquero florentino Palla Strozzi -adversario de la familia Medici-,  para decorar la capilla de la iglesia de la Santísima Trinidad de la ciudad de Florencia.

Es una obra de una riqueza extraordinaria, en la que se empleó una gran cantidad de oro y polvo de lapislázuli para el manto de la virgen, una piedra muy apreciada y cara en esa época. Esto nos demuestra la gran posición social de Palla Strozzi a la hora de hacer el encargo.

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El bellísimo retablo se encuentra enmarcado con una impresionante moldura gótica dorada que imita la forma de un tríptico, que hace que la escena quede unificada y nos dé la sensación de encontrarnos ante una ventana.

En la parte superior del marco están representados los profetas Jeremías, Isaías, Daniel y Ezequiel, así como Moisés y el rey David, con tres tondos (círculos decorativos) donde  están representados Cristo Redentor, la Virgen María y el Arcángel San Gabriel. Siguiendo con la descripción del marco, vemos que  en la parte inferior del retablo hay tres miniaturas que representan “la Natividad”, “la Huida de la sagrada familia a Egipto”  y “la Presentación del Niño en el templo”, realizadas con toda clase de detalles.

El tema del retablo es religioso, representando la adoración de los Reyes Magos ante el Niño Dios;  un tema muy demandado en esa época por la nobleza florentina, ya que simbolizaba la sumisión de los grandes poderes de la tierra ante el Dios encarnado.

La pintura es narrativa, habiendo un hilo conductor que narra la escena. Podemos ver al cortejo que acompaña a los tres Reyes Magos, compuesto por nobles, animales representativos de la nobleza italiana como halcones, caballos, monos o perros de caza. Todos ellos dan varias vueltas llenando el fondo del cuadro para dirigirse primero a la Ciudad Santa, pasando por el palacio de Herodes para llegar por fin al lugar en el que se encuentra la Sagrada Familia con el Niño Dios sentado en las rodillas de la Virgen María.

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La obra está plagada de detalles. Alguno de ellos pone un toque de humor, como la lagartija que sube por la pared del portal de Belén, o el escudero arrodillado que le está quitando las espuelas al tercero de los Reyes.

La escena principal es muy hermosa, se ve a los tres Reyes rodeados de su enorme séquito de nobles caballeros, cómo van a adorar al Niño Jesús y le van a ofrecer los presentes reales del incienso, el oro y  la mirra. Uno de ellos ya ha ofrecido el suyo y está arrodillado ante el Niño, el cual, cariñosamente, le da las  gracias acariciándole la cabeza.

Si nos fijamos, cada rey tiene una edad diferente queriendo representar las tres edades del hombre. El detallismo con que están pintados los mantos de los Reyes, su riqueza y los brocados de los tejidos con relieves de plata y oro están realizados por Gentile con la técnica del punzón, dándoles un realismo extraordinario. Y todos estos brocados tan recargados es en los que nos hemos inspirado para crear la pieza que hoy os traigo hasta nuestro blog, la cruz de plata dorada y piedras semipreciosas que hoy es la protagonista de nuestra sección de joyas históricas.

Como detalle curioso os quería contar que el noble que se encuentra justo detrás del último Rey, mirando al espectador y llevando en su mano un halcón es Palla Strozzi. Es la primera vez que el donante de la obra forma parte de la historia representada en ella, y esta idea de incluir al mecenas en la obra fue algo que muchos nobles imitaron desde entonces, como por ejemplo los Medici.

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Este retablo fue muy admirado y venerado en Florencia, sobre todo el día de la fiesta de la Santísima Trinidad de Florencia. Como era fiesta mayor se organizaba una importante procesión con la participación de los nobles florentinos. El abad, antes de entrar en la iglesia, daba tres golpes en el suelo, se abrían las puertas y entraba la procesión que se dirigía a la capilla presidida por el retablo de “La Adoración de los Reyes Magos”. Una procesión muy similar a la que acompaña a los Reyes en el retablo pintada por Gentile da Fabriano.

Sobre el autor de esta soberbia obra me gustaría destacaros:

Gentile da Fabriano, cuyo verdadero nombre era Gentile di Niccolo di Giovanni di Massi, recibió el apelativo de Fabriano por ser originario de esta ciudad.

Fue un notable pintor, representante del estilo gótico internacional. En sus obras abunda el uso del oro, figuras estilizadas de ricos ropajes y una detallada recreación de la naturaleza.

Gentile nacería en 1370 en el seno de una familia de comerciantes de paños. Su padre, Niccolo de Giovanni Massi, y su madre mueren siendo él muy joven. No se conocen datos de su infancia ni de su formación como pintor. Se supone que debió tener contacto con las escuelas pictóricas del norte de Italia como la de Siena, la de Lombardía y, sobre todo, la de Pavía que por entonces era un centro cultural muy importante, donde existía una importante escuela de miniaturas en la que posiblemente Gentile aprendió esta técnica, que más tarde aplicará en muchas de sus obras.

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Su carrera como pintor fue totalmente atípica para aquella época. Al contrario que los otros artistas, él nunca quiso establecerse y crear su propio taller, prefiriendo ir de un lado a otro de Italia, trabajando en las distintas cortes italianas y absorbiendo el movimiento artístico de la pintura italiana de cada lugar donde estaba.

En 1405 se tiene constancia de su estancia en Venecia, lugar donde se inscribió como alumno en la Scuola dei Mercanti. No se sabe nada más de él hasta 1408, en el que le encargan realizar un fresco para decorar la Sala del Maggior Consigglio del Palacio Ducal de Venecia, pintando “La batalla de Oton III y los venecianos”. Para realizar este trabajo Gentile tuvo dos asistentes uno era Pinasello, que estuvo a su lado hasta el final de su vida, y el otro un joven llamado Jacobo Bellini que llegaría a ser un famoso pintor y patriarca de una gran familia de pintores.  Este trabajo en el palacio Ducal le daría bastante fama y prestigio. Es aquí en Venecia donde Gentile adquiere el colorido rico y brillante de los artistas venecianos. En esa época consta en los archivos de Venecia que realizó un cuadro para el famoso coleccionista de arte Francesco Amandi.

Cuando en el año 1422 llega a Florencia, su fama está muy consolidada y los nobles florentinos   nada más llegar le llenan de encargos, tanto que se ve obligado a abrir un taller para poder atender a los ilustres clientes. Es en esta ciudad donde realizará dos de sus más conocidas obras. Una de ellas fue el encargo de un retablo para el altar mayor de la Iglesia de San Nicolás Oltrano de Florencia. Retablo que se mantuvo en su lugar de origen hasta 1830, año en que fue totalmente desmembrado y vendido por partes, y otra de ellas es su obra maestra: “La Adoración de los Reyes Magos”, de la que ya os he hablado anteriormente.

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Todavía en 1425 ha de dejar Florencia y marchar a Siena para realizar otro encargo, un fresco también muy famoso de “La Virgen con el Niño y Santos”, en el interior de la catedral de la ciudad. Y nada más terminar esta obra, el Papa Martín V le reclama desde Roma para decorar la nave central de la Basílica Lateranense. Marcha para allá con su querido ayudante y discípulo Pisanello, pero Gentile no puede acabar el trabajo porque le llega su hora y muere ese mismo año. Ha de ser Pisanello el que, después de 5 años de duro trabajo, concluya la obra. Pisanello vuelve a Florencia y se hace cargo del taller de su maestro.

Nadie sabe con certeza dónde fue enterrado este gran artista cuya producción de obras fue   muy numerosa, pero que por desgracia gran parte de ella se ha perdido a consecuencia de la destrucción de muchas de las iglesias para las que trabajó por todo el norte de Italia.

Aun así, cuando se recorre el norte de Italia: Ferrara, Pavía, Perugia, Lombardía, Florencia, …  es inevitable no encontrarte alguna obra de este gran pintor.

Podéis ver la cruz con más detalle en el siguiente link:

Cruz Gentile da Fabriano

Imágenes:

Artehistoria.com

Khanacademy.org

 

 

 

“La dama del collar de coral”

Me quedé prendada de su vestido verde, de los preciosos lazos que lo decoran y de la soberbia puntilla de encaje de Bruselas increíblemente bien pintada, pero sobre todo y ante todo me enamoró del impresionante collar de coral piel de ángel y perlas.

Nada más ver este retrato recordé una de las piezas de nuestra colección victoriana, e inmediatamente decidí que tan ilustre dama quedaría incluida en  nuestra sección de “Grandes Damas de la Antigüedad” en el mes de noviembre.

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Aunque me quedará siempre la duda de conocer algo más sobre ella, sí he conseguido averiguar que el maestro que la pintó no fue otro que François-Hubert Drouais, pintor francés del S.XIX que se caracterizó por sus retratos en la corte de Luis XV.

Drouais nació en París y era hijo del también pintor Hubert Drouais, famoso por sus retratos en miniatura. Drouais fue entrenado por su padre y por otros pintores de renombre. Pronto se convirtió en miembro de la Academia y expuso su obra con regularidad.

No solamente retrató a la mayoría de las principales figuras de su época, entre ellos el rey, sus dos amantes más famosas: Madame de Pompadour y Madame du Barry y sus dos hijos, los futuros Luis XVI y Luis XVII. Drouais fue asiduo en los salones de baile y retrató a importantes artistas y destacados miembros de las clases profesionales.

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Drouais  se hizo así mismo popular por sus retratos de aristócratas vestidos con traje rústico, una moda muy en boga en esos años, y por sus representaciones de niños, a menudo en entornos paisajísticos. Esto, junto con su técnica depurada, su pincelada fluida y los vivos colores de su obra, son sus sellos de identidad.

François-Hubert Drouais ha tenido varias exposiciones en galerías y museos, incluyendo el Museo de Arte de Portland, Oregón, y su obra puede disfrutarse en los mejores museos de pintura del mundo.

Algunas de sus obras se han rematado en subastas por más de  $150.000.

Pero yo hoy me quedo con su “Dama con collar de coral”, y os invito a disfrutar de tan magnifica joya y os invito a pasar por nuestra tienda online a disfrutar de nuestra colección de camafeos y coral. 

¡Consigue el look de Gloria  Vanderbilt en el Vogue de septiembre!

Regresamos de vacaciones y no podíamos haberlo hecho con una noticia más bonita que la publicada en el Vogue de septiembre de este precioso editorial.

De la mano de Belén Antolín, y tras la cámara de Miguel Reveriego, la sofisticada belleza de Gloria Vanderbilt nos lleva a pasearnos por una deliciosa campiña.

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Gloria  Vanderbilt luce una elegante silueta ceñida con volantes, encajes y puntillas, y sobre la que los complementos de Vintage By López-Linares lucen primorosamente.

Nuestras perlas, camafeos, pulseras, anillos y collares completan un look cargado de sofisticación y elegancia, que nos recuerda en cierta medida a las damas de la alta sociedad del S.XIX.

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Todas estas joyas se encuentran a la venta en nuestra tienda online, y si lo que estás deseando es conseguir una mirada diferente esta selección de joyas te va a ayudar mucho a conseguirlo.

No dejes de pasarte a visitarnos. He preparado, especialmente para ti, una selección de las joyas de este editorial:

Broche

Collar de perlas y camafeo

Collar de perlas y cristal de Swarovski

Collar de perlas

Pendientes de perlas y plata

Pendientes de plata dorada y perlas

Pendientes de plata dorada y media perla.

Créditos:

@Belén Antolín

@Miguel Reveriego

@Vogue septiembre 2015

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Diccionario Vintage: Con la “C” Colgante

Colgante o Pinjante: adorno de joyería que cuelga.

En joyería se conoce en la actualidad con este nombre a toda pieza que cuelga de una cadena sobre el cuello.

Distinguiríamos dos tipos de colgantes:

  • Colgantes sueltos: son aquellos que pueden ser sacados de la cadena sobre la que penden y ser colocados en otra cadena más larga, gruesa o incluso colocarse colgando sobre una cinta de terciopelo o de seda natural. Este tipo de colgantes sobre tela tuvieron mucho éxito durante el S.XIX y principios del XX, y solían usarse muy pegaditos al cuello.
  • Colgantes integrados en un collar: aquellos que no pueden ser separados del collar, ya que forman parte del mismo y decoran el centro.

Los colgantes pueden tener infinidad de formas, tantas como el maestro orfebre sea capaz de imaginar, y están compuestos por metales preciosos, piedras o cualquier adorno que sea susceptible de ser lucido en el atractivo escote de cualquier mujer.

Las formas más comunes son las de corazón, formas geométricas o de ramilletes, pero también es frecuente encontrar colgantes con formas de pequeños animales, letras o, simplemente, una llamativa piedra engarzada para ser lucida en solitario.

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Imágenes: María Vintage Photography 

 

Diccionario Vintage”: Con la “A” Aderezo

Aderezo: conjunto armonioso  compuesto de varias piezas, normalmente collar, pulseras, sortija  y pendientes.

En Francia se distinguen dos tipos de aderezos: “Grande Parure”, compuesto por diadema, broche o joya para el pecho, pendientes, collar y dos pulseras idénticas; y el “Petit Parure”, compuesto por un collar, pendientes y broche.

Nosotras llamamos aderezo a cualquier conjunto de joyas que hagan juego entre sí, que normalmente se compone de tres o cuatro piezas entre collar, pendientes, pulsera y sortija.

Son juegos en los que se invierte más trabajo del normal, ya que hay que buscar gemas que coordinen en color y textura.

Es más corriente hablar de aderezos femeninos, pero también encontramos aderezos masculinos compuestos por gemelos, alfiler de corbata, llavero o  colgante.

La última reproducción que hemos realizado de un aderezo de estilo Barroco, está compuesto por colgante, pulsera y pendientes. Este aderezo está realizado en latón y piedras semipreciosas, y producida enteramente a mano por nuestros maestros orfebres.

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Imágenes: @Maria Vintage Photography

 

Memorias de África

“Yo tenía una casa en África, al pie de las colinas del Ngong…” solo oír esta frase ya me suena a melodía.

No puedo hablar de esta película sin emocionarme, creo que la habré visto más de 20 veces y aún hay escenas que me producen un nudo en el estómago, exactamente igual que el primer día que las vi. Tan romántica, tan triste, tan intensa…

La película, que ya ha cumplido 25 años, narra la vida de Karen Blixen, una escritora danesa que llega a Kenia a principios del siglo XX para dirigir una plantación junto a su marido, un mujeriego incorregible con el que se ha casado pero del que no está enamorada.

La relación que Karen establece con África y sus habitantes; el chocante contraste entre las costumbres de los indígenas kikuyus, frente a la siempre estricta sociedad Británica en una de sus colonias; y, sobre todo, la historia de amor de Karen con el cazador Denys Finch-Hatton, son el hilo conductor de una película que es sencillamente encantadora.

Ganadora de siete Oscar, entre ellos mejor película y mejor director (SydneyPollack), la cinta tuvo un enorme éxito de público siendo calificada de “obra maestra” y “joya inolvidable”, convirtiéndose en un clásico del cine.

Para mí Meryl Streep, en su papel de  mujer de la alta sociedad danesa, es magnífico. Me enamoré literalmente de ella desde el minuto uno, y creo que no me he perdido ninguno de sus sucesivos trabajos desde entonces.

Un Robert Redford que borda el papel de galán atractivo, educado, encantador pero con un punto de aventurero y liberal que enamoró no solo a Karen, sino a la mayoría de las mujeres que vimos la  película.

La fotografía es obra de David Watkin. Para mí es, junto con la música, unos de los puntos más fuertes del éxito de la obra. Parece que estuvieras viendo un reportaje del National Geografic. Ese viaje que hacen los dos en la avioneta de Denys desde Nairobi a Mombasa, sobrevolando las colinas de Kenia es absolutamente impresionante. ¿Quién no ha soñado con una experiencia así, acompañada de alguien muy especial en su vida? Yo desde luego sí, aunque no creo que consiga nunca realizarlo. Me quedaré con aquella escena de la película que me hace vivirlo casi como si hubiera sido yo misma.

Escenas entrañables, románticas y emotivas hay mil, pero yo me quedo con la escena en la que Denys lava el pelo a Karen en una pausa de su safari a través de la sabana, y como el agua se desliza a través de su pelo enjabonado, mientras ella cierra los ojos abandonada a tantas sensaciones agradables… Una escena sencilla con una carga de sensualidad enorme.

A los pocos días de salir del cine en 1986 ya tenía la banda sonora en mi poder. Fue un regalo muy especial de alguien que sigue siendo imprescindible en  mi vida, y desde entonces, cada vez que la escucho, cierro los ojos y puedo sentir la brisa, percibir los colores y los aromas de las colinas de Ngong… Me transporta a Kenia, me hace desplazarme en el tiempo, vivir otra época… brotando en mí recuerdos increíbles, todos intensos y maravillosos.

Una banda sonora con una variedad de melodías que parecen fluir de los distintos lugares del marco incomparable donde fue filmada, y que fue compuesta por John Barry.

Tengo una hija de 22 años que no ha visto aún la película y he pensado regalársela este mes para que la vea. Siento verdadera curiosidad por saber qué impresión le causará a ella, ya que tiene casi la misma edad que yo cuando la vi por primera vez, y me intriga saber si para una joven de este siglo los sentimientos que despierta, la que yo considero una obra maestra del cine, son los mismos que yo tuve.

Ya os contaré…

Sarah Jessica entra en faena

Hoy ha salido a la luz S Moda, la nueva revista semanal que acompañará cada sábado al diario EL PAÍS y concebida como una publicación enfocada principalmente al público femenino. Editada por Condé Nast (editora de revistas de alta gama como Vogue, Vanity Fair o Glamour) y Ediciones EL PAÍS, estará dirigida por Oscar Becerra y con Empar Prieto al frente de la dirección editorial.

Una vez la tienes en las manos, te das cuenta de la calidad periodística y la cuidada edición fotográfica de la nueva publicación, que nace con la declaración de intenciones de: “Entender la moda como una forma de ver la cosas, con toda la riqueza social y cultural que es capaz de transmitir, y como un termómetro vivo de nuestro tiempo”. Será  fácil que consiga conectar de manera directa con sus lectoras, y estamos seguras de que conseguirá convertirse en referente en tendencias de belleza,  moda, viajes, decoración, literatura, cine,…

Nosotras hemos vivido este nacimiento en primera persona gracias a la inestimable colaboración con Isabel  Moralejo, estilista y directora de moda de S Moda.

¡Impresionante cómo trabaja Isabel! Os dejo un link a su Web, de veras merece la pena darse un paseo por ella:

Isabel Moralejo

Isabel vino a vernos en agosto buscando algunas piezas muy españolas, para un estilismo que estaban preparando en Nueva York. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando descubrimos que el estilismo era para el lanzamiento de S Moda, y con la mismísima Sarah Jessica Parker como protagonista de la portada de su número inaugural.

Desde ese día hemos estado soñando con este momento, ver las imágenes publicadas y a Sarah luciendo un españolísimo atuendo.

Desde nuestro espacio queremos dar las gracias a Isabel Moralejo, por la oportunidad que nos ha dado de participar en la puesta en escena de esta nueva y prometedora publicación de moda y belleza.

Ha sido un honor para todo el equipo de Vintage By López-Linares colaborar con S Moda.

El camafeo de Mrs. del Alisal

Siempre me llamaron la atención esas caritas asomando su relieve sobre una concha de carey marrón clarito. Pero no fue hasta que me casé y mi suegra me regaló un increíble juego de pendientes y broche, perteneciente a su familia desde 1860, cuando pude realmente apreciar en mi mano la belleza de estas piezas. Este juego había pasado por más de cinco generaciones de mujeres, y ahora llegaba a mis manos ante mi sorpresa y emoción.

¡Me resultaba tan curioso que las caritas de los pendientes se miraran la una a la otra! Me preguntaba cuál sería su origen o cómo era posible que una técnica tan antigua siguiera llamando la atención de tantas mujeres a lo largo de la historia. (A mí personalmente me entusiasman).

¿Os habéis preguntado en alguna ocasión dónde aparecieron los camafeos por  primera vez o cómo están realizados? Estas son algunas de las preguntas que yo me hice cuando tuve esos pendientes en mi mano.

Un camafeo, según el diccionario, es, sencillamente, “un relieve obtenido de una piedra preciosa”. Pero para mí es mucho más que eso. Es increíble pensar que el procedimiento con que se fabrican ya era utilizado por los antiguos griegos que, a su vez, lo habían tomado de los persas durante las incursiones realizadas por sus ejércitos comandados por Alejandro Magno.

La técnica, posteriormente, llegó hasta los romanos, los cuales la utilizaron para decoración y joyería. Claro que, encontrar una pieza de esta época es muy raro, pues sólo aparecen en subastas muy especializadas. Sabemos que  por entonces, era frecuente que los nobles llevaran anillos con camafeos, realizados en esmeraldas y rubíes de un tamaño no muy grande. Y también tenemos constancia de que los emperadores romanos los usaban frecuentemente como insignias en su ropaje. ¿Os imagináis a Octavio Augusto, con su toga imperial, luciendo un camafeo de ágata…?¡Increíble!, ¿verdad?

A finales del S. II d. C., esta moda desapareció y pasaron muchos años hasta que esta técnica volvió a relucir en el Renacimiento italiano de la mano de los grandes coleccionistas de la época, como Lorenzo De Medici. Su influencia llegó hasta la corte francesa, donde Francisco I lució en numerosas ocasiones piezas de este tipo. Y por supuesto, a Inglaterra, donde Enrique VIII, en su pasión por este tipo de joyas, creó su propio taller para su realización. Durante este período fue frecuente que se buscaran piezas antiguas de época romana y se trasformaran para convertirlas en joyas más a la moda del momento. Al estar las piezas romanas montadas sobre bases de oro muy sencillas, se solían desmontar para volver a utilizarlas en broches más grandes, montados sobre bases de oro con piedras preciosas y, con ellas, decorar capas de terciopelo, sombreros, o lucir en el escote de alguna gran dama de la corte.

A raíz del descubrimiento de América, entraron en Europa gran cantidad de materiales más exóticos para la realización de dichas piezas, como colmillos, jade, ámbar o caparazones gigantes. Pero el descubrimiento más importante para esta industria, fue el de la concha Cassis tuberosa. Estas  conchas eran muy adecuadas para este trabajo, ya que se componían de capas de distintas tonalidades de color, lo que permitía dar a los relieves una profundidad y trasparencia desconocidas hasta el momento. La técnica se desarrolló en Italia, concretamente en Sicilia, pero de ahí pasó rápidamente a la zona de Nápoles, extendiéndose pronto al resto del país. En pocos años, muchos artistas italianos comenzaron a trabajar en Francia e Inglaterra, difundiéndose rápidamente esta práctica por toda Europa, durante los siglos XVI y XVII.

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En la época napoleónica, los camafeos, principalmente, se decoraban con  elementos neoclásicos, siendo muy frecuente que mostraran temas mitológicos, o representaran a filósofos, a emperadores, o a nobles y personajes del clero de la época romana. Los marcos de alrededor, normalmente de oro, eran de una finura de ejecución y detalle excepcionales, conocidos como roman seal setting. Estos camafeos eran frecuentemente montados como pulseras, con 3 ó 4 colgantitos, y eran conocidos como esclavas.

La fama de los camafeos se extendió hasta las clases sociales más populares, gracias a que la “concha” era un material mucho más barato que los utilizados hasta ese momento, lo que popularizó su uso y producción, limitando el privilegio de llevar los camafeos de piedras preciosas a la alta sociedad.

De esta época es una de las tiaras para mí más bellas de la realeza europea: “La tiara de Josefina Bonaparte”, la cual, hace muy poco, hemos podido ver lucir a la princesa Victoria de Suecia el día de su boda. Una pieza espectacular, con pendientes a juego, y que ella lució con una sencillez y elegancia asombrosas.

Y así llegamos hasta el S. XIX, época a la que pertenece el juego que me regalaron a mí. De esta época es de la que más constancia y herencia nos han quedado, ya que proliferaron numerosos talleres, tanto en Italia, como en Francia e Inglaterra, para la realización de camafeos en “concha”. Aunque también se utilizaron materiales como el ónix, lapislázuli, coral, ágata o marfil. Estos en menor medida ya que eran más caros.

Durante el primer victoriano y la época romántica, se hicieron muy famosos los camafeos de Minerva, Medusa y Bacchante.

Entre 1860 y 1880, los artesanos italianos montaron bold hardstone (camafeos al oro amarillo con marcos decorados ), en los que los motivos volvieron a ser extremadamente clásicos, rayando en lo erótico.

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Durante el S. XX, proliferaron los camafeos de pasta y cristal. También fue muy corriente en esta época la realización de camafeos en oro bajo, de 9 kilates, o en plata con marquesitas.

Nosotras, en la tienda, nos hemos centrado en las reproducciones de plata dorada. Así os resultará más sencillo encontrar unos pendientes o un anillo inspirados en los montajes romanos. O quizás un broche de plata dorada a juego con sus pendientes, en el más puro estilo Renacimiento.

Me encantan los collares de encaje con camafeos y perlas de estilo Victoriano. Siendo ésta otra de las líneas en las que nos hemos especializado.

En las fotos que ilustran este artículo, podéis apreciar con más detalle algunas de las piezas que tenemos en este momento en la tienda.

Yo tengo la suerte de poder lucir, en momentos especiales, esos pendientes con broche que me regalara mi querida suegra, y que también podéis ver en una de las fotos que os adjunto.

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¿Y qué opináis vosotras? ¿Os gustan los camafeos?

¿Os imagináis como Ana Bolena, luciendo unos pendientes en ese estilo?

¿O tal vez os inclináis más por el terciopelo y los encajes de la época de la Reina Victoria de Inglaterra?