Elizabeth Patterson

Esta  enigmática mujer pintada por Massot en 1823, fue toda una belleza de su época y llegó a convertirse en toda una celebridad en ambos lados del Atlántico. Su precioso y ligero vestido amarillo de corte imperio, nos remonta al más puro estilo Imperio.  Choca la sencillez del vestido y las pocas joyas que luce, solo unos pequeños pendientes en forma de lágrima, una pulsera de perlas y una tiara dorada con piedras granates acompañan la belleza de Elizabeth. Una pieza muy de moda entre las damas de la alta sociedad de la época.

Y no podría ser menos, ya que se trata de Elizabeth Patterson, cuñada de Napoleón Bonaparte y madre de su sobrino. Elizabeth, nacida en Baltimore en 1727, era la hija de un rico comerciante, William Patterson. Fue la primera esposa de Jérôme Bonaparte, hermano pequeño del Emperador.

Elizabeth y Jérôme se conocieron en un baile de la alta sociedad de Baltimore. Ella contaba 17 años y él 19. Se enamoraron y quisieron casarse enseguida. Elizabeth para emanciparse de la tutela de su padre y presumir del apellido honorífico de Bonaparte, y Jérôme para poseer a la muchacha más bella y deseada de Baltimore. Pero se encontraron con la oposición tanto del padre de Elizabeth como del propio Napoleón, el cual tenía otros planes de matrimonio para su hermano pequeño. Tras una larga lucha se casaron sin la aprobación de Napoleón.

7c5aceccaf2d0978854b4b04015e014f El vestido de novia de Elizabeth fue famoso y muy polémico por lo “atrevido”. Era de fina muselina bordada, de corte imperio, tras la  cual se apreciaba el cuerpo de la novia. Se instalaron a vivir en Baltimore, siendo el centro de atención de toda la ciudad. Ella no dejaba de impactar con sus vestidos y vida social.

En 1804 Elizabeth se queda embarazada, y con motivo de la coronación de Napoleón deciden embarcarse rumbo a Francia, para que Napoleón reconociera a Elizabeth como esposa de Jérôme. Pero Napoleón no deja pisar a la “Señorita Patterson” -como la llamaba- territorio europeo, y el matrimonio ha de separarse. Él va a Italia, a internar convencer a Napoleón, y ella a Inglaterra, donde dará a luz a su hijo. Ya no se verán  jamás.

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Elizabeth marcha a Baltimore con su hijo, y en 1815 Napoleón consigue el divorcio de la pareja y casa a Jérôme con la hija de Federico I.

Elizabeth nunca se casó de nuevo. Volvió a Inglaterra donde vivió 25 años ejerciendo del título de “madame Bonaparte” y deslumbrando con su belleza.  Siempre fue una mujer obsesionada por conservar su juventud. Murió a la edad de 94 años en Baltimore, su tierra natal.

Aunque lo que verdaderamente destaca en este retrato es la cara y la belleza de esta dama, a mí, como siempre, los ojos se me fueron a la preciosa tiara que luce para esta ocasión.

Bibliografia:

http://www.mdhs.org/betsy-bonaparte/

Wikipedia.

Imágenes:

Pinterest

@María López-Linares

 

Idea Vintage – Victorian Ladies Boots

Si estás desesperada y no encuentras zapatos que te convenzan para el día de tu boda, hoy te traemos una original alternativa que  se puso muy de moda a mediados del S.XIX.

El botín de seda es un complemento perfecto para las novias de otoño y de invierno, con ellos darás un toque muy especial a tu look de novia. El botín es una opción excelente, original y muy estilosa.

A principios del año 2000, algunos de los más famosos diseñadores de trajes de novia incorporaron esta tendencia tan original, y desde entonces no hemos parado de ver diferentes versiones de este tipo de calzado para el día de la boda.

El botín complementa igual de bien a un vestido de estilo vintage, como a un vestido romántico y vaporoso. Existen gran variedad de modelos y materiales: forrados de encaje, de satén, con cintas de raso, …

Con cualquiera de ellos daréis un toque “chic” muy vintage a vuestro look de novia.

¡Atreveros, no os arrepentiréis!

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Imágenes:

Invictoriantimes.blogspot.com.es

Lacma.org

Collections.lacma.org

Meetmuseum.com

 

 

Amalia Von Schintling

Amalia, solo contaba con 19 años de edad cuando la realizaron este precioso retrato. La joven nunca llegó a casase porque poco después de finalizar la pintura murió de tuberculosis.  Viendo este retrato nadie puede imaginar el terrible desenlace, vemos a una joven que emana salud, belleza y dulzura, con un toque enigmático oriental que lo proporciona la bonita capa roja adamascada, junto con la diadema y los pendientes.

Pero el retrato tiene una curiosa historia detrás. El rey Luis I de Baviera, que era un obsesionado de la belleza, encargó al pintor de cámara Joseph Karl Stieler para su palacio de Nymphenburg (Baviera), una colección de 36 retratos de las mujeres más bellas de Munich. Actualmente la colección está expuesta en la “Galería de las Bellezas” del palacio. Durante más de 20 años el artista retrató a bellas damas de la nobleza, la corte o incluso de clase más baja.  Dicen las malas lenguas que la mayoría de ellas pasaron por la alcoba del rey en algún momento.

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Nuestra joven y bella Amalia Von Schintling había nacido en  Munich en el año 1812,  y era la hija mayor de Lorenz von Schintling y Theresia von Hacke. El cuadro estuvo a punto  de no formar parte de la colección, ya que el prometido de Amalia se oponía a ello. Fue el padre de la joven el que consintió en incluirlo finalmente.

A mí me encantararía, ahora que conozco la existencia de esta galería de bellezas, irme hasta este famoso palacio y contemplar, con tiempo, cada uno de estos hermosos retratos.

¿Alguno de vosotros ha visitado esta famosa galería?

 

Marie Grafin zu Munster

Marie Grafin, condesa de Munster, fue la hija del diplomático George zu Munster, embajador del reino de Hannover en San Petersburgo entre 1857 y 1865, y años más tarde embajador del reino Alemán en Londres e Inglaterra.

Maríe vivió siempre al lado de su padre y lo acompañó durante toda su carrera política. Mujer por lo tanto de culta refinada y muy acostumbrada a las relaciones sociales. Henry Buon Hente así la representa en este oleo pintado en 1890. Marie lleva un vestido negro brocado de tarde-noche, abrazando a su  mascota Dandy, quedando de este modo reflejado el lado cálido y tierno de la condesa.

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Es un vestido muy de la época de finales del siglo XIX. El cuerpo ceñido lleva escote en V, adornado por  un grupo de insectos dorados que cruzan en diagonal el pecho. El escote queda realzado por unas bandas delgadas de tela transparente que pueden  ser de tul o de  gasa  negra, las cuales dan un toque muy glamuroso al vestido. Las mangas casquillo reposan sobre la parte alta de sus largos brazos desnudos, y el cinturón  con el broche dorado posiblemente a juego con los peinecillos de la cabeza hace resaltar la figura esbelta y delgada de Marie. En su escote luce una pequeña colección de brochecitos en forma de insectos.

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Como mujer joven que era no lleva demasiadas joyas y sus cabellos rizados los recoge en un moño alto, al cual rodea con una cinta negra adornada con unos sencillos detalles dorados.

Es una bella imagen de una gran dama de finales del siglo XIX, que ocupa nuestro espacio Vintage en este mes de julio.

Ideas Vintage para novias: La muselina bordada

Hay una gran variedad de telas ideales para realizar trajes de novia, pero a nosotras hay una que nos gusta especialmente para trajes a los que se quiera dar un aire antiguo, quizás diría hasta un poco decadente, la muselina.

La muselina es un tejido extremadamente fino, vaporoso y con una trasparencia que le da un aire realmente romántico a cualquier traje en el que se utilice. Su caída es especialmente delicada y fresca, y por eso se ha utilizado a lo largo de la historia para trajes con un toque muy femenino.

Dice la Wikipedia que la muselina comenzó a usarse en confección en el año 1200 en Mosul (Irak), y que de allí pasó a la India. Pero a mí la época que más me gusta es esa que abarca el principio el s.XIX en Europa, cuando comienza a hacer furor en la época de la reina Victoria. Esa época en la que las mujeres ya empezaron a ganar algo de libertad en el vestir, y este tejido las proporcionaba la comodidad y la frescura necesarias para las calurosas tardes de verano.

Es un tejido precioso que admite una gran cantidad de bordados que le dan un toque elegante y sofisticado, sin caer en la suntuosidad excesiva.

Por eso hoy os dejamos algunos ejemplos de muselina empleada en preciosos detalles en el vestir, que igual os dan alguna idea para vuestro futuro traje de novia.

Esperamos que os gusten.

 

Idea Vintage para novias: Velo Pirata

El velo pirata es una forma de llevar el velo que surge como inspiración en los años 20 del siglo pasado, después de la primera guerra mundial. La década en la que la mujer se decidió por fin a romper los patrones establecidos.

Coco Chanel fue de las primeras en dar vida a un vestido corto de novia, al que acompaña de un velo largo que pone directamente sobre la cabeza, tapando parte de la frente y sujetándolo con algún detalle ornamental. Normalmente se solían colocar con pequeñas flores de cera.

Esta es la forma de llevar el velo que ha inspirado el velo pirata, un estilo que volvió con mucha fuerza a finales del S.XX, inspirado en la mujer de los años 20.

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Es una forma de llevar el velo de una manera menos convencional. Este tipo de velo suele favorecer a los rostros alargados. Se puede llevar con un pelo ondulado, con bucles de gran volumen o con un recogido. Hay que tener cuidado con el peinado, para que una vez retirado el velo el pelo no quede demasiado aplastado.

Hoy existen una gran variedad de velos, con o sin bordados, que dan mucho juego y adornan la cabeza de la novia imitando a un tocado. Yo, personalmente, el velo pirata lo veo mejor con mantilla blanca y en la parte posterior de la cabeza. Me gusta colocar un broche que frunza el velo y dé una bonita caída.

Gladys Deacon IX Duquesa de Marlborough

Cuando durante la primavera de 1.928 Cartier llevó a cabo dos encargos para Gladys Marie, hacía apenas 7 años que la bella norteamericana había contraído matrimonio con el IX Duque de Marlborough y ya era poseedora de una de la colección de joyas más impresionantes que conozco.

Cartier recibió el encargo de realizar dos broches en forma de ramo de hojas para los que ella aportó casi la mitad de los diamantes. El centro del más grande estaba diseñado para engastar en el centro una esmeralda.

Estas dos piezas serían rediseñadas por su propietaria más adelante, ya que en la subasta de sus joyas que se realizará en 1978 aparecen con un diseño bastante diferente. Las piedras centrales se reemplazaron por una especie de pasta verde ya que se habían vendido por separado anteriormente.

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En esa misma época Gladys encargó a Holmes & Co que comprara en su nombre una pulsera de diamantes en una subasta. La joya que constaba de un diamante central de 48 quilates rodeado por un borde de diamantes tenía un diseño muy típico de finales del S.XIX y se adquirió por 1950 libras de la época.

En su colección de joyas también destacaban dos anillos muy estilosos ambos montados en oro. Uno era una esmeralda de cabujón montada entre zafiros y el otro un zafiro, de más 12 quilates y engastados entre esmeraldas.  El zafiro era descrito como de mejor calidad y se cree que era de origen Kashmir.

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Otra importante joya de su colección era un collar de diamantes formado por 14 diamantes que sumaban un total de 130 quilates; con una piedra central más grande tenía aproximadamente 21, 66 quilates. Parece probable que esta joya fue adquirida en Chaumet’s a mediados de los años 20.

La vida amorosa de esta bellísima mujer comienza cuando apenas es una adolescente y tras el fallecimiento en 1901, de su padre. Gradys decide pasar seis meses en Blenheim, donde coincide con El Príncipe Heredero Guillermo de Prusia que quedó totalmente prendado de ella, fue tal la locura que sintió en esos días que la hizo entrega de un anillo que era propiedad de su madre. Gladys le correspondió dándole una pulsera. El Príncipe heredero volvió a Alemania enfermo de amor y sin anillo. El Kaiser pronto se dio cuenta e insistió en que devolviera el anillo inmediatamente, Gladys se lo devolvió de mala gana recuperando su pulsera.

Después de esta aventura amorosa Gladys pasó un tiempo en Roma con su madre en la hermosa Villa Farnese en Caprarola. Fue probablemente durante este periodo cuando recibió una pulsera de oro de Castellani, de estilo clásico, con la inscripción «fides probitas forma pudicita». Las itinerantes joyas de la familia Castellani estaban muy de moda a principios de siglo XX.

En 1916 encargó a Boldini un retrato que capturó su extraordinario encanto. En el retrato lleva un elegante colgante de perla y diamante, típico del estilo «Garland» tan popular a principios del siglo XX. Es impactante el contraste entre esta sencilla joya y las opulentas piezas que llevó como Duquesa de Marlborough.

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El 24 de junio de 1921 se casó por fin con el Duque después de éste divorciarse. La ceremonia religiosa se llevó a cabo en casa de su primo Eugene Higgins. Gladys llevaba un maravilloso vestido de oro y plata, y en su mano izquierda llevaba un soberbio anillo con un diamante de 12 quilates. Era el anillo de compromiso del Duque y la primera gran joya que recibía como Duquesa de Marloborough.

Durante los años 20 y principios de los 30 fue cuando adquirió sus joyas más sensacionales. El Duque de Marlborough compró por 3,500 libras una «tiara de 25 grandes perlas en forma de gotas cuajada de  brillantes” que supuestamente perteneció a la Familia Imperial Rusa. Uno de los días más recordados en los que luciría la tiara fue durante la celebración del 60 cumpleaños de su marido, Gladys apareció resplandeciente con un vestido clásico empedrado con turquesas azules y su regia tiara.

Un año después de su muerte a los 97 años, se subastaba un cofre con algunas de las últimas joyas que habían permanecido en su poder.

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Gladys fue una mujer increíble de la que el escritor Marcel Proust, diría: «nunca vi a una chica con tal belleza, magnífica inteligencia, bondad y encanto». Aquellos que la conocieron en su juventud coincidían con Proust en que era extraordinariamente atractiva, y durante años perseguida por muchos de los solteros más codiciados de Europa.

En el momento de su muerte, parece ser que la Duquesa cansada de una vida frívola estaba pensando ingresar en una orden religiosa católica de Italia, ella se había convertido a esta religión al final de su vida.

He encontrado un curioso vídeo hecho el día de su boda:

http://www.britishpathe.com/video/duke-of-marlborough/query/Marlborough

Imágenes:

Pinterest 

Amedo Bagués una trayectoria de casi dos siglos y medio.

El joyero Amadeo Bagués nacía en Barcelona en el seno de una antigua familia catalana de joyeros.

Trabajó en el taller de la joyería Segura, pero muy pronto, en 1926, Amadeo, junto con su hermano Narciso, crearon su propio taller de joyería ubicado en el casco antiguo de Barcelona. En este establecimiento se ofrecía un amplio abanico de productos (como era costumbre en esa época): joyas, relojes, objetos de plata, máquinas de fotografiar…, que poco a poco esta oferta fue desapareciendo para especializarse únicamente en joyas, llegando en 1930 a exponer solamente piezas creadas por ellos mismos en su taller.

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Durante los años difíciles de la guerra y la postguerra española, los hermanos Bagués pudieron mantener su negocio gracias a que muy hábilmente estos escondieron el oro del taller detrás de los azulejos de la trastienda. Gracias a lo cual, en 1948, tras terminar la guerra, pudieron dar el salto y abrir un establecimiento en el edificio El Regulador, situado en plena Rambla de Barcelona.

El carácter inquieto y cultural de Amadeo, incansable colaborador en toda clase de eventos culturales y sociales de la ciudad Condal, le llevó a ser uno de los más prestigiosos joyeros de Barcelona, llegando a ser nombrado presidente del círculo de joyeros y del gremio provincial.  Dos años después de abrir el segundo  comercio, se instalaron  en la casa Amatllé ubicada en el elegante y señorial Paseo de Gracia, donde actualmente se encuentra.

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En 1950 Los hermanos Bagués se asocian con el joyero catalán Masriera, que a su vez estaba anteriormente asociado con el joyero Carreras. De esta manera, tres grandes y prestigiosos joyeros dan paso a lo que unos años después se convertirá en la actual firma conocida internacionalmente como Bagués Masriera; ya que los hermanos Bagués absorbieron  en su totalidad la asociación de las tres firmas.

La joyería Bagúes Masriera se caracteriza por su colorido y aires mediterráneos, manteniendo dos grandes líneas de productos: la tradicional modernista y la del esmalte al fuego que, junto con el oro y los brillantes, proporcionan carácter típico de esta firma.

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Bagués Masriera comercia actualmente en los principales paises de la Unión Europea, así como en Estados Unidos, Rusia, Ucranía, Qatar, China y Japón, y estando abriéndose camino en los mercados de Malasia y Singapur.

Podemos decir que es la única firma del mundo de la joyeria y de la orfebrería española, que puede presumir de haber mantenido su trayectoria durante casi dos siglos y medio.

http://www.bagues-masriera.com/

Bibliografía e imágenes:

Bagues Masriera

La Gravida- Raffaello

 

La mujer encinta o simplemente “La gesta” es un óleo sobre madera retrato del artista italiano del Alto Renacimiento Raphael. Parece que en su mano llevara un pequeño pañuelo y porta varios anillos de una sencillez y elegancia increíble. Esas son las dos piezas que hoy os traigo hasta el blog. Una en lapislázuli y la otra en cuarzo amarronado.

El retrato representa a una mujer que está embarazada sentada con la mano izquierda apoyada en su estómago. Las pinturas de las mujeres embarazadas eran inusuales en la época del Renacimiento.

El retrato representa una mujer de tres cuartos contra un fondo oscuro, sentada, con una mano sobre su vientre redondo.

 

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Con un vestido de pronunciado escote en rojo y con las mangas desmontables, algo muy frecuente en la época. Los ropajes aunque de apariencia sencilla le dan un aire grandioso a la figura.

No es seguro que la dama representada estuviera realmente embarazada. Puede ser que la forma redonda del vestido se deba a la opulencia del cuerpo y a la posición sentada. La mano, con la presencia de muchos anillos probablemente quiere poner de relieve la situación social en lugar de aludir a una maternidad futura.

También hay controversia con la identidad de la modelo, podría ser un miembro de la familia Bufalini de Città di Castello, o Emilia Pia da Montefeltro, debido a las similitudes con el Retrato de Emilia Pia da Montefeltro, ahora en el Museo de Arte de Baltimore en los Estados Unidos.

El trabajo fue mencionado por primera vez en un inventario de principios del siglo XVIII de Palazzo Pitti. En el inventario de 1815 se atribuye a Innocenzo da Imola, mientras que en el de 1829 aparece de nuevo como por un pintor desconocido. Se atribuyó primero a Rafael en 1839 ahora es considerado casi unánimemente por el pintor de Umbría, con alguna excepción.

El retrato fue pintado entre 1505 y 1506, durante la estancia de Rafael en Florencia, Italia y se encuentra actualmente en el Palazzo Pitti en Florencia.

Imágenes @María López-Linares

Ada María Davis y el diario de su boda.

Era muy corriente a finales del S.XIX que las mujeres se dedicaran a la enseñanza. Normalmente debían abandonar ese trabajo al contraer matrimonio para hacerse cargo de su nueva casa y de su esposo. En el caso de Ada María trabajaba para mantenerse, ya que carente de padres necesitaba una ayuda económica para salir adelante.

Ada Maria Davis era huérfana de padre y madre y vivía como huésped en casa de George y Mary Hudson en Rutland, Massachussets, este hecho seguramente se debía a que en aquella época no estaba muy bien visto que una mujer trabajara y viviera sola. Seguramente Ada decidió vivir con el citado matrimonio para no levantar habladurías entre sus conocidos.

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En 1874, Ada se había trasladado a Worcester, Massachusetts, donde era profesora en la Escuela Adams Square, y allí muy probablemente habría conocido a su futuro esposo,  Timothy Sibley Heald. Timothy vivía en Hubbardston, donde su padre regentaba un aserradero de madera.

Ada Maria debía ser una mujer extremadamente organizada y previsora, comenzó a llevar la cuenta de gastos de su boda seis semanas antes de la fecha prevista, y aún se conserva el cuaderno en el que con todo detalle fue apuntándolo todos los gastos. La suma total asciende a $667.16 en los artículos relacionados específicamente con la boda.  Parece ser que ese dinero provenía de los ingresos por la venta de la madera vendida un tiempo atrás, que probablemente Ada habría heredado a la muerte de su padre, por lo que podemos pensar que quizás fueron las gestiones para la venta de esa madera lo que hizo que ella y Timothy se conocieran y comenzaran su noviazgo.

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Davis mantenía el diario con todos los detalles. Era meticulosa en la registro de todos los gastos de su boda y su ajuar. En él vemos anotado todo lo referente a gastos,  adquiriendo tela, encajes y otros suministros de costura, guantes de seda, medias, azahar y una falda de aro, entre otras cosas. Ella era consciente de cada centavo que gastaba.

El vestido de novia se realizó con  dieciocho yardas de satén blanco, que Davis compró a Miss. Aldrich por $45.

El corpiño se ajustaba un poco hacía abajo, siendo más largo que los que hemos visto hasta ahora. Algo que se puso de moda más o menos por esas fechas. El largo de Ada estaba un poco a caballo entre lo que empezaba a estar de moda y lo que ya no gustaba tanto, lo cual nos habla de su deseo de estar a la moda pero sin ser demasiado rompedora en sus gustos. Su falda también era algo menos abullonada que las que hemos visto hasta el momento. Al final, con todos estos cambios, la figura de la mujer comienza a ser más estilizada.

Ada Davis y T. Sibley Heald se casaron por la tarde en el moderno «Bay State House», un moderno hotel para la época construido en 1856 y situado en el corazón del distrito financiero de Worcester. De acuerdo con el diario de Davis, la pareja invitó a 239 personas, en su mayoría amigos y familiares de Worcester y sus alrededores, aunque algunos llegaron desde lugares tan lejanos como Chicago y Cincinnati.

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Fue todo un evento muy moderno, y un centenar de invitados disfrutaron de la obra hecha por la repostera local Hannah Hemenway, que era especialista en pasteles de boda.

Espero que os guste nuestra novia Vintage de febrero. A mí me ha resultado muy curiosa su historia.

Os dejo un par de fotos del hotel donde se celebró el banquete y del diario de Ada, que me han parecido muy curiosas.

Bibliografía:

Wedding Perfection- Two Centuries of wedding Gowns- Cynthia Amnèus.

Gran Duquesa Maria Nikolaevna, hija de Zar Nicolás II y la Emperatriz Alejandra Feodorovna

Joven de buen carácter, vivaz y coqueta, era considerada la segunda más bella de las hijas del zar. Decían que su hermana Tatiana era aún más bella.

Poseía unos expresivos ojos azules, tan grandes que en la familia eran conocidos como «los platillos de María». Vivía en una de las 100 habitaciones del palacio de Alejandro, a  20 km al sur de San Petersburgo, con su hermana la Gran Duquesa Anastasia, formando lo que en palacio se conocía como «la pequeña pareja».

Su tutor francés Pierre Gilliard dijo de ella que era “alta y bien estructurada, con mejillas sonrosadas”. Tatiana Botkina decía que la expresión de los ojos de Maria era «suave y gentil». Durante su infancia su apariencia física era comparada con la de los ángeles de Botticelli. El Gran Duque Vladimir Alexandrovich de Rusia la llamaba «El bebé amigable», por su naturaleza buena.

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Al estallar la revolución rusa, fue confinada junto a su familia en el Palacio Alejandro de Tsárskoye Seló. En agosto de 1917 fue trasladada con ellos a Tobolsk (Siberia) y posteriormente, en la primavera de 1918, a Ekaterimburgo. En la madrugada del 17 de julio de ese mismo año murió asesinada por los bolcheviques, junto a su familia y varios sirvientes.

Retrato de la retratista Christina Robertson (1796-1854), en la que podemos apreciar su sutil y melancólica belleza.

Fotografías: @María López-Linares

Flor Charo Agruña 

 

Novias Icónicas

El siglo XIX supuso una nueva etapa en el vestido de novia, sobre todo a raíz de la boda de la Reina de Inglaterra, que decidió acudir al altar en un precioso vestido blanco, algo que no había sido costumbre en la realeza hasta la fecha.

Este mes estrenamos sección y no podiamos haber elegido mejor época para comenzar, vamos a darnos juntos un paseo por lo mejor de la moda nupcial de finales del S.XIX.

¿Te vienes conmigo?

 

Florence Carlisle y su aventura europea.

Una curiosa costumbre entre la clase acomodada americana de finales del S.XIX era que al alcanzar la mayoría de edad solían realizar un viaje por Europa, una aventura que era conocida como “El Gran Tour”. Un apasionante viaje en el que los jóvenes aprovechaban no solo para visitar la Roma clásica, sino también para perderse por los lugares de moda de la capital francesa, o para estudiar de cerca la pintura renacentista de los mejores museos italianos. Este “Tour” era una ocasión perfecta para ser presentados en Londres ante la Reina de Inglaterra y, de este modo, entrar a formar parte de lo que ellos llamaban la “buena sociedad”. Ser presentado en la Corte se había convertido en un pasaporte para la formar parte de un restringido circulo y así asegurarse la aprobación en la alta sociedad americana.

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Parece que nuestra protagonista de esta semana se encontraba en el censo londinense en el año 1871, domiciliada en el Hotel St. James en Jermyn Street, viajando junto a su madre y su hermano con un grupo de cuarenta americanos

Florence Carlisle, para ser presentada ante la reina tenía que cumplir con unas estrictas normas de vestimenta. Las señoras debían llevar un vestido de noche con escote bajo y manga no muy corta. Se requería el uso de un tocado de tres plumas de avestruz con un pequeño velo.

El vestido que os traigo hoy, y que se encuentra actualmente en Museo de Arte de Cincinnati, lleva el sello de una modista de Londres, la Sra. James, una de muchas en el West End que se especializó en el traje de corte. Está claro, por las fotografías originales tomadas en Londres, que la señora James realizó para  Carlisle un vestido que seguía las más estrictas reglas de protocolo.

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Como el vestido de una novia, este tipo de trajes de corte estaba hecho especialmente para la ocasión. No es de extrañar que las damas vistieran sus trajes de novia el día que eran presentadas en la corte o que por el contrario usaran los trajes con los que se las presentaban en sociedad para contraer matrimonio. El vestido fue donado al museo como vestido de corte y de novia. Sin embargo, Carlisle no se casó hasta junio de 1884, por lo que parece poco probable que fuera usado para dos fechas tan separadas. El vestido es una joya en su diseño y ejecutado en un tono dorado  y cargado de detalles románticos. Con una preciosa falda llena de pequeños volantitos plisados y una preciosa cola de seda natural. Un diseño que bien podría lucir cualquier novia de este S.XXI.

¿No os parece que los trajes de novia clásicos nunca pasan de moda?

Bibliografía:

Wedded Perfection Two centuries of wedding gowns- Cynthia Amnéus.

María Palmer, sobrina del famoso pintor inglés Sir Joshua Reynolds.

En el retrato que os dejo podemos ver a una joven y lozana María pintada por el afamado artista de la época Sir Thomas Lawrence, que llegó a presidir la Royal Academy de Londres. La baronesa aparece ataviada con un vistoso vestido de seda amarilla, llevando en su brazo izquierdo dos sencillas pulseras, seguramente de oro.

Una gran dama de la sociedad británica que hoy os dejo en mi Vintage Blog.

María Palmer, segunda esposa de Murrough O’Brien 10º barón de Inchiquin, 5º conde de Inchiquin y 1er. marqués de Thomond, soldado y político irlandés.

La pareja contraería matrimonio el  25 de julio de 1792. María era la hija mayor de John Palmer, de Palmer House, y de  Mary Reynolds una hermana del famoso pintor inglés 19

Por tanto María era  sobrina carnal del afamado pintor y principal heredera de su tío. Ella fue una mujer con un gran capital para la época, lo que le permitió de pagar en más de una ocasión las  deudas de su marido.

Murrough  tenía fama de jugador y bebedor, pero también se  uniría a la Guardia de Granaderos y sería oficial en Alemania, donde ganó grandes honores en la batalla de Lauffeld en 1747. Se retiró en 1756 y entró en la Cámara de los Comunes irlandesa. Ocupó un puesto en el  parlamento para Harristown hasta 1768.

A causa de su apoyo a la Ley de Unión de Gran Bretaña e Irlanda, el 29 de diciembre 1800 fue nombrado marqués de Thomond en Irlanda y barón Thomond de Taplow en el Reino Unido el 2 de octubre 1801, Este último título le permitió sentarse en la Cámara de los Lores del Reino Unido. Tuvo una estrecha relación con el rey Jorge III.

Parece que, como era costumbre en la época, tuvo un hijo ilegítimo, Thomas Carter. Fue compositor en Londres durante la década de 1790 y  vivió con su padre en Taplow Court durante una temporada, prestándole dinero, igual que haría su esposa, para pagar sus múltiples deudas.

Espero que os guste.