Historia • Los locos años 20

“Joyería Art Decó: ¿De dónde viene este estilo?”

18 noviembre, 2020

.Hoy quiero hablaros sobre la joyería Art Decó. Hace unas semanas hicimos una encuesta en nuestro Instagram (@vintagebylopezlinares) para conocer los temas sobre los que queríais que os hablaramos en nuestro blog. Una seguidora nos sugirió hablar sobre la joyería Art Deco, ¡y nos encantó la idea! 

Así que hoy voy a intentar descubriros de dónde viene este estilo y por qué creo que tuvo y tiene tanto éxito.

El estilo Art Decó.

El nombre “Art Decó” se toma de la exposición internacional de Artes Decorativas celebrada en París en 1925. La finalidad de esta exposición era la de mostrar los adelantos industriales y decorativos más importantes del momento. 

La primera premisa del certamen era la modernidad. Te adjuntamos unas imágenes de algunos de los pabellones, para que veas las maravillas que crearon para la ocasión y lo modernos que debieron resultar algunos de ellos para la época.

Pabellón de África en la Exposición de París (1925). Imagen vía: © MAD Paris

El movimiento Art Decó nació y triunfó en los años 20. Su pico de popularidad se encontró entre 1920 y 1939, aunque su influencia sigue muy viva en nuestros días. Se caracterizó fundamentalmente por una tendencia estética hacia las líneas rectas: la simetría de los objetos. El objetivo principal era el de adaptar el diseño a las condiciones de producción en serie exigidas por las industrias modernas de la época.

El término hizo fortuna. Se aplicó a diversas variantes, tales como la arquitectura, el mobiliario, la joyería, la moda, la automoción y un largo etcétera.

Automóviles y mobiliario.

En las siguientes fotografías se puede ver un ejemplo de cómo se adaptó esta moda a la automoción y al mobiliario. Este modelo en concreto lo creó Jacques Emile Ruhlmann en 1922 y fue presentado en la exposición de Artes Decorativas. Realizado en chapa de ébano barnizada con marquetería de amaranto y madera clara imitación marfil. Casualmente sale en subasta en la galería Artcurial de París este mismo mes con un precio de salida de 6.000€.

Fotografía © 2013 Peter Harholdt

La Moda.

La aportación de la moda a este estilo fue muy valiosa e interesante. Se aportó una mentalidad mucho más moderna y liberadora de lo que se había visto hasta el momento. 

Por ejemplo, Paul Poiret creó la nueva línea definida de la mujer moderna, desterrando el corsé por completo en sus diseños. Con faldas más cortas, sombreros semejantes a los cascos de los soldados, líneas angulares en el corte del traje… Y, por supuesto, en el peinado, que hoy conocemos como el look garçon. El fue, en definitiva, el artífice de la figura de la mujer moderna, en la que predominaban los vestidos simples, de líneas fluidas, y a la vez elegantes. 

Mencionar también el trabajo de Coco Chanel, que borró casi por completo las caderas y el busto de la figura femenina, en un afán de sacar a la mujer de ese papel sumiso en el hogar, dándole libertad para emprender, hacer deporte y, en definitiva, rebelarse contra las antiguas ataduras impuestas por la sociedad. 

La joyería Art Decó. 

Si nos centramos en la joyería no podemos dejar de destacar el trabajo de Cartier. Fue uno de los máximos exponentes de este estilo en la época. Cartier presentó en la citada exposición sus obras, con la curiosidad de que estaban separadas del resto de sus compañeros, exponiendolas en pabellón de la moda y no en el de la joyería. 

Aunque en un comienzo la joyería Art Déco tuvo como protagonistas a los diamantes, poco a poco fueron introduciéndose los colores en los diseños. Aún así, son muchas y espectaculares las piezas monocromáticas que pueden encontrarse. Puesto que, la gran innovación introducida en estos diseños, era su montaje sobre esqueletos de platino. Esto hacía que las piezas fueran enormemente flexibles y ligeras. Permitiendo trabajos minuciosos y extremadamente detallistas, como los que veis en las fotografías.

También hay que destacar el uso del zigzag y las figuras geométricas como los triángulos, círculos, cuadrados… Así como las líneas curvas aerodinámicas y las líneas horizontales. Pero poco a poco el color pasó a ser parte fundamental del diseño. Empezaron a introducirse nuevos materiales y a combinarse piedras de una forma muy novedosa. Se dejaron atrás los colores pastel, y se usaron piedras de colores vivaces como el rojo, azul, negro y verde… Así como las perlas. 

Hay que pensar que en esta época ya era más fácil viajar. Y eso hacía que se trajeran piedras y materiales exóticos de tierras lejanas con mucha más facilidad que antes. De oriente llegaron el jade, el ónix, el coral, los lacados tan característicos de esta época, que se utilizaban en pitilleras, y boquillas por ejemplo. 

Fotografía © Joyería Suarez

La época Cartier

Una de las colecciones que marcaría este afán por mezclar piedras sería la de Tutti frutti de Cartier. Esta colección se inspiraba en los motivos de la India. La inspiración llegó con motivo de un viaje que haría en 1911 Jacques Cartier a este país allí descubre la cultura de las piedras grabadas. El collar de la fotografía pertenece a esta colección. Una de las últimas piezas que se ha subastado de esta colección fue un magnífico brazalete. La joya alcanzó la espeluznante cifra de 1.300 millones de euros en una subasta online hace muy pocos años. Al parecer, su dueña fue muy reticente a venderlo y Sotheby’s llevaba detrás de ella varios años para que lo hiciera. Y finalmente consiguieron convencerla.

También en estos años, Cartier lanza los aderezos desmontables. Con estructuras capaces de adaptarse a la piel casi como un tejido. Se introducen en las joyas mecanismos que consiguen que una pulsera se convierta en tiara, en collar o en dos broches.  
Los animales invaden los escaparates de las joyerías del mundo: serpientes, loros, perros… Al igual que las plantas exóticas como las palmeras, bambúes… Quizás, de entre todos ellos, el más reconocido -o al menos el que más ha perdurado- sea la famosa pantera de Cartier. Aunque se presentó en 1914, fue en esta época en la que alcanzó su máximo explendor.

Fotografía © Cartier

Los cortes más populares de la época.

Los más famosos de la joyería Art Decó fueron los siguientes:

  • Los cortes baguette: La talla baguette es un diamante rectangular y elegante con un gran escalón en la parte superior.
  • Corte asscher: Se trata de un corte cuadrado que presenta grandes facetas escalonadas y una corona alta que produce un brillo diferente a cualquier otra forma de diamante. De hecho, los expertos en diamantes a menudo se refieren al brillo de un diamante de talla Asscher como un pasillo sin fin con espejos reflectantes.
  • Corte cojín antiguo: Puede ser cuadrado o rectangular, con las esquinas redondeadas. Generalmente comprende 58 facetas.

Curiosidades de la época. 

En esta época, Van Cleefs & Arpels, desarrolla los engastes invisibles que se han convertido en su sello de marca.

El platino fue el metal más utilizado en este periodo. Aunque también el oro blanco. Y, por supuesto, la plata que fue muy utilizada para abaratar los costes de las piezas. Además, con la llegada de la maquinaria para joyería mejoraron las técnicas de fundición. Entre ellas la filigrana, la cual se perfeccionó mucho en esta época.

Los accesorios que protagonizaron la joyería Art Decó fueron los brazaletes, los broches de doble clip, las pitilleras y las boquillas. Ya que, con el cambio en la moda, los brazos quedaban al descubierto y eran adornados con joyas.

Vintage by Lopez-Linares: nuestra joyería Art Decó

Hasta aquí nuestro repaso general al estilo Art Decó. Personalmente, creo que su éxito radica en la sencillez de sus diseños. Que hacen de ellos piezas super elegantes y atemporales, que aún a día de hoy están de moda. Además de siempre ocupar un lugar especial en el corazón de todos aquellos que amamos el trabajo de joyería antiguo. 

Tuve la suerte de poder visitar una exposición en el año 2013 llamada “La joyería Art Decó en los locos años 20” en el Museo Thyssen de Madrid. Pude ver la exposición con una visita guiada maravillosa. Y pasé de un expositor a otro y, os prometo que, había veces que me costaba despegarme del cristal viendo tanta maravilla.

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