Novias Vintage

“Rose Uphoff, una novia coqueta y a la moda.”

14 Febrero, 2017

Parece por las fotos que Rose era mucho más coqueta y quizá más tímida que su hermana mayor Louisa Uphoff, de la que os hablé hace unos meses.

Su postura tímida ante la cámara en la fotografía de recuerdo de su boda, con una sonrisa bastante burlona, nos lo demuestra. Rose contraía matrimonio el 11 de junio de 1879 con Frank Hackmann (nacido alrededor de 1852), y  elegiría el, “decididamente de moda”, corte  princesa para su vestido.

Según The Godey’s Lady’s Book, este corte sólo se ajustaba a una figura bien proporcionada, algo que por la foto de Rose Uphoff podemos comprobar que en su caso es perfecto. El vestido de satén blanco tiene un leve tinte rosado, que también se menciona en la Lady’s magazine como la última tendencia del momento.

rose-novias-vintage-by-lopez-linares1

El vestido de novia de Rose Uphoff, quizás en cierta forma, es un símbolo de los adornos exagerados que algunos escritores de etiqueta norteamericana mencionaban en sus escritos.

Algunos se quejaron diciendo: “El traje de novia francés es simple, en Inglaterra es más elaborado, mientras que en este país es muy probable que sea una ocasión de extravagancia ostentosa, dolorosamente absurda”.

Llamar absurdo al vestido de Rose puede ir demasiado lejos, aunque yo también le encuentro quizás demasiado exagerado en la cantidad de pliegues. Aunque quizás lo que más recargado encuentro es el uso excesivo de flores de cera en las mangas, escote y alrededor de la falda. El traje tiene una prestancia y una caída soberbia y se nota que la seda que se usó era de un gran telar.

Tal vez Rose había visto alguna ilustración de este tipo de adornos: el número de enero de 1872 de Godey’s Lady’s Book describe una corona de novia, cargada de flores de color naranja, con largos colgantes y zarcillos flotando con gracia sobre los hombros y la frente de la novia.

Parece que el esposo de Rose Uphoff, Frank Hackmann, podía haberse ganado la vida como mayorista, pero poco más parece saberse sobre ellos.

Lo que sí nos deja claro su vestido, y el que haya llegado hasta nuestros días, es que ella debía ser una mujer muy cuidadosa y coqueta.

 

 

 

Deja aquí tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *